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OPINIÓN ORIOL VIDAL

Wu Lei contra el Espanyol del 65%

Ayer el oriental se marcó un gran primer tiempo con golazo, un casi penalti, una ocasión que lamió el poste y una asistencia de oro a Borja

Oriol Vidal Oriol Vidal
25/04/2019

 

Incompleta felicidad, la perica. La inconstancia es la constante de este año 1 de Rubi. Es el Espanyol del 65%, de unos minutos de ilusión, que pueden ser hasta brillantes, de ponerse casi siempre por delante. Pero es también un Espanyol que poco culmina al final, más allá de otra temporada que no dio para más, pese al sabor suculento de más de un tramo. Contra el Celta no alcanzó tampoco con un golazo memorable de Wu Lei, después de que Roca tensara la catapulta infernal de la superestrella china. Y queda todo como una promesa de fútbol bueno y, sobre todo, completo. Fútbol por venir, pero que aún no se amarra.

Habrá que currarse ese 35% que tanto se ha resistido esta temporada y que ayer tomaron por asalto Aspas y Maxi Gómez, sobre todo después de la lesión de un Naldo pletórico. Ese decaímiento final que sufre el equipo, cuando no físico, de posicionamiento; cuando no de pizarra, de cambios contraproducentes; cuando no por los cambios, por despistes que acaban convirtiéndolo todo en pura fragilidad. Un 35% de materia grasa y de vitamina que se escapa de forma sistemática, y con ella, la veintena larga de puntos que estaban medio en el saco y hoy dejan amargo el balance final.

Quizá un Wu Lei con una buena temporada ayudará a matar los partidos. Ayer el oriental se marcó un gran primer tiempo con golazo, un casi penalti, una ocasión que lamió el poste y una asistencia de oro a un Borja al que vimos ayer un poco como cuando Sergio venía de visita con el Deportivo: la morriña por la tierra, efectos secundarios. Mientras tanto, quedará de este año exhibiciones como la de ayer de un Marc Roca supremo y de un Hermoso plenipotenciario, los arreones mágicos de Melendo y el buen tino del equipo cuando se siente capaz y confiado. Cuando no, ya saben, el 35%. La eclipse del equipo, como cuando no carbura Darder.

Y luego, claro está, queda el contexto: el de una Liga, insistiremos, cruda a más no poder: miren al Betis, cascando 4-0 en Levante, donde tanto maldecimos el empate. Lo del descenso ya es un drama para no dormir que afecta hasta a siete equipos. Con lo cual, tampoco nos castiguemos demasiado con eso de la mediocridad. Confiemos en lo bueno de este Espanyol del 65% y esperemos que pronto culmine su progreso pendiente.

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