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OPINIÓN JORDI LUENGO

Vicente Moreno, el caso Rubi al revés

El Espanyol ha sido protagonista en los dos casos: en uno fue víctima y en el otro verdugo al ir a por un técnico con contrato

Jordi Luengo Jordi Luengo
27/07/2020

 

Solo diez días después de que el Espanyol lograra clasificarse para las previas de la Europa League, y cuando todo era felicidad en el club blanquiazul, se desató el culebrón Rubi. Un año después, cuando el Mallorca aún tenía opciones de seguir en Primera, estalló el de Vicente Moreno. En ambos casos los cimientos de las dos entidades empezaban a temblar ante la posibilidad de perder a las cabezas visibles de sus proyectos. Y el Espanyol ha sido protagonista en los dos casos: en uno fue víctima y en el otro verdugo al ir a por un técnico con contrato. El de Vilassar de Mar había devuelto a los pericos a Europa tras doce años, con un final de temporada increíble, y el valenciano, pese a no poder salvar este curso la categoría, había llevado al Mallorca de Segunda B a Primera con dos ascensos en dos temporadas.

Por eso, lo que estamos viviendo estos días me recuerda a lo que sucedió hace un año. Aunque ahora lo vivamos del otro lado. Al igual que a los máximos responsables deportivos del Espanyol y a los pericos no les gustó la actitud de un técnico, que tenía un año más de contrato, a los dirigentes y aficionados del Mallorca tampoco les ha parecido correcta la de su actual técnico, al que aún le quedaba dos más de relación con ellos.

Los dos técnicos eran piezas importantes en los proyectos deportivos de sus equipos en esos momentos. Muchas cosas giraban en torno suyo. Y por eso, ambas entidades se sintieron traicionadas. En el Espanyol la noticia corrió como la pólvora, pero al principio pocos daban crédito. Algo parecido a lo que ha sucedido en las Baleares. Una parte de la entidad, con Perarnau a la cabeza, intentó evitar su salida y convencerle de que siguiera, mientras que otra, buscó tranquilizar a Chen vendiéndole que si se iba la solución estaba en casa con David Gallego.

Cuando Rubi tuvo clara su decisión se la comunicó personalmente a Chen. Y fue entonces cuando empezó un toma y daca. El Espanyol exigía el pago íntegro de su cláusula de rescisión, unos 900.000 euros, mientras que el técnico reclamaba unas cantidades que debía percibir. Fueron unos días tensos. Con declaraciones poco agradables, pero en las que cada uno defendía sus intereses. Igual que ahora está haciendo un Mallorca que no quiere facilitarle la salida a Vicente Moreno, ya que su marcha es todo un contratiempo para ellos.

Al igual que con Rubi, todos saben cómo acabará este culebrón. Y es con Vicente Moreno en el banquillo del RCDE Stadium. Solo es cuestión de que todas las partes cedan un poco, y si los bermellones no lo hacen, al Espanyol solo le quedará depositar la cantidad estipulada si de verdad quiere al técnico. Pero por el bien de las tres partes, se debería llegar a un acuerdo lo antes posible. Ya. No sirve de mucho perder el tiempo en una decisión que parece firme. Y más en un año tan extraño como este en el que los plazos para la vuelta se acortarán.

En la vida hay desengaños que duelen más que otros porque no los ves venir. Como en estos dos casos. Te enteras cuando te dicen que tenemos que hablar, que suele significar que algo va mal o se ha acabado una relación, o, peor aún, cuando no te dicen nada y lo sabes por un tercero. Tanto Rubi como Vicente Moreno han hecho historia en el Espanyol y Mallorca, respectivamente, pero, el valenciano, al igual que el catalán, saldrá por la puerta de atrás.

Ambos tendrán sus motivos. A ninguno de los dos, posiblemente, les hicieron caso a los mensajes que habían ido soltando durante el campeonato, y esto, sumado a otras decisiones, les hizo cerrar estas etapas. Se fue, y ser irá, dejando un gran resultado futbolístico, pero un mal sabor de boca por las formas. Y mientras, a los directivos y seguidores mallorquines se les quedará cara de imbéciles. Como a los pericos se nos quedó a principios de junio, después de que durante unos días tuviéramos una sonrisa de oreja a oreja.