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OPINIÓN DE JORDI LUENGO

Verdú, un error que no se puede repetir

En Cornellà, pese a los problemas económicos, no supieron entender que hay jugadores por los que vale la pena hacer un esfuerzo

Jordi Luengo Jordi Luengo
29/04/2019

 

Hablando con Joan Verdú estos días me han venido muchos recuerdos a la mente de su etapa en el Espanyol. Y casi todos los momentos de esos cuatro años que el genio de l’Eixample defendió la camiseta blanquiazul son positivos. Desde que llegó a Cornellà en el verano de 2009, el centrocampista se convirtió en el dueño del centro del campo perico. Fue intocable primero con Mauricio Pochettino y más tarde con Javier Aguirre, pese a que este modificó un poco su posición en el verde. Con el mexicano se vio al Verdú más ofensivo. Más goleador. En su etapa en el club disputó 144 partidos de liga y marcó 23 goles.
El ex del Deportivo, sin duda, era uno de las estrellas del equipo. Llegó gratis y solo dos años después un equipo, como reconoce en la entrevista, quiso pagar su cláusula. Creo que fue el Villarreal, que lo veía como el sustituto ideal de un Santi Cazorla que se fue al Málaga. Pero el Espanyol, que había salvado su presupuesto con el traspaso de Osvaldo, le pidió que se quedara. Aún haber desperdiciado una oportunidad para hacer caja, ya que lo consideraba necesario en el césped. Él, encantado en el club, lo hizo. Sin rechistar.

Pero la situación económica de la entidad, con el paso del tiempo, le pasó factura. En el verano de 2013, la política de austeridad en el Espanyol se cobró una nueva víctima y una de sus piezas importantes dejaba el club sin que se tuviera ningún ingreso. A la entidad le apremiaba ceñir gastos. Y el jugador, pese a que su deseo siempre fue seguir, acabó marchándose. En Cornellà, pese a los problemas económicos, no supieron entender que hay jugadores por los que vale la pena hacer un esfuerzo. Y él era uno de ellos. Comprendo que no podamos competir a la hora de fichar con muchas entidades, pero no me entra en la cabeza cómo podemos permitir que grandes jugadores se nos vayan libres. En estos casos solo hay dos opciones: asegurarse su continuidad un año antes de que finalice su contrato o negociar un traspaso tras su penúltimo curso. El Espanyol no puede permitirse más casos como el de Verdú o el de Pau López este pasado verano.

Tuve la oportunidad de estar presente el día de su despedida y recuerdo que el centrocampista estuvo arropado por su padre, mujer, agente y uno de sus grandes amigos en el fútbol, Sergio García. El único representante del club que estuvo presente fue Oscar Perarnau. Seguramente los otros no tenían la conciencia muy tranquila. En el auditorio del RCDE Stadium, en su despedida, manifestó que “siempre pensé que me iba a retirar en el Espanyol. Ahora seré un aficionado más”.

No se fue por dinero, sino por falta de confianza. Y si queremos crecer, a parte de reforzarnos bien, hemos de confiar y apostar fuerte por jugadores implicados, que ofrecen un gran rendimiento y que desean seguir y crecer con la blanquiazul.