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OPINIÓN DE NACHO JULIÀ

Transformación

No solo de cerebro se nutren los clubes y nos hace falta una ración de corazón perico dentro del consejo y en algunas otras áreas profesionales para conseguir el equilibrio perfecto

Nacho Julià
22/07/2019

 

Pocos creían en el proyecto Chen hace unos meses, cuando empezaron a sonar campanas de venta del club y después de unas temporadas de zozobra deportiva.

Al socio no se le puede tirar nada en cara después de tantos desengaños y medias verdades acumuladas en su cabeza. Aquella promesa, con la boca pequeña, que realizó Mr. Chen de llegar a Europa en tres años, le podía costar cara, ya que parecía algo complicada de cumplir cuando a pocas jornadas para acabar la liga teníamos un 1% de posibilidades de conseguir plaza europea y volvía a correr entre el espanyolismo el runrún del fracaso y la decepción. Sin saber muy bien cómo, Europa nos llegó como un enorme regalo de final de curso y la alegría se desbordó.

El fútbol es así, las valoraciones normalmente se realizan en caliente y en base a si el balón besa la red o sale a seis milímetros del palo. Nada que objetar… Yo también estoy inmerso en la idiotez futbolera.
Pero si hacemos una lectura más global de la gestión de Mr. Chen al frente del Espanyol, nos daremos cuenta que aquel “anem lents, perquè anem lluny” del que nos hablaba Xavier Fina se está cumpliendo al pie de la letra.

Ni los más viejos del lugar recuerdan una temporada en la cual hayamos podido negociar un traspaso con la ventaja del que no necesita de forma imperiosa el dinero para sobrevivir. Y mucho menos exigir cláusulas íntegras.

Los cambios en todas las estructuras del club que se están realizando metódicamente y sobre todo la transformación en la forma de pensar están dando sus frutos. La expansión de la marca Espanyol ‘de Barcelona’ es evidente en todos los sectores. El efecto Wu Lei ha sido un acierto sin precedentes. La apertura de la nueva tienda o la participación en los eventos más importantes de la ciudad nos dan una visibilidad jamás conocida y nos llena de orgullo.

Por primera vez en muchos años parece que vamos en una dirección, el tiempo nos dirá si es la apropiada, pero es cierto que estamos en un proceso inexorable de transformación.

Ese sueño húmedo que teníamos de parecernos en la manera de gestionar al Sevilla, parece que se va cumpliendo. Es evidente que tropezaremos de vez en cuando, que perderemos nuestras estrellas y que aún tenemos un amplio margen de mejora, pero lo que es seguro es que vamos a mejor.

Sigo pensando que aún tenemos graves carencias en lo afectivo, algo que nos sobraba en otras épocas. No solo de cerebro se nutren los clubes y nos hace falta una ración de corazón perico dentro del consejo y en algunas otras áreas profesionales para conseguir el equilibrio perfecto. La falta de cabeza nos llevó al desastre financiero, pero la falta de corazón nos puede llevar a la desaparición. Y no dudo que poco a poco Mr. Chen se dará cuenta que ese equilibrio es fundamental para ser grandes.

La temporada ya comienza y el jueves primer partido europeo después de tantos años de sequía, la fiesta empieza, ¡no sé la pierdan!

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