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OPINIÓN QUIQUE IGLESIAS

Se acabó el luto europeo

La clasificación para la fase de grupos de la Europa League resitúa al Espanyol en la carrera del riesgo, lo que tanto ha proclamado la afición

Quique Iglesias Quique Iglesias
30/08/2019

 

Guardemos un minuto de silencio por los 12 años en los que el Espanyol ha jugado con el fuego de la mediocridad, con el azote de una indiferencia futbolística. Peligrosísimo. Porque se habla mucho de los clubes que ganan. También de los que pierden. Pero... ¿y de los que navegan sin un rumbo fijo? La grada ha estado tentada (los datos no engañan) de darle la espalda a su club sin que la propia entidad mereciera mayor ánimo que una palmada en la espalda. De Glasgow para acá ha habido mucho llanto. Demasiado. Toca disfrutar aunque sea poco.

La llegada del capital chino, con los ajustes temporales que ustedes quieran, aportó un nuevo saco de vida. El fichaje de Rubi acabó de aportar un fútbol dinámico y de buen resultado a lo largo de todo un campeonato. El Espanyol había vivido durante más de una década de pequeños momentos, de gestas notables de rápida caducidad. El séptimo puesto de la pasada liga vino a corroborar que algo estaba cambiando. Sin embargo, con la espantada del entrenador volvieron todos los fantasmas. El club volvió a atajarlos con la apuesta por un David Gallego que tiene chispa. Y más que tiene si se suelta el corsé. Hasta todo parece llevable pese a las salidas de pilares como Hermoso o Borja Iglesias.

La clasificación para la fase de grupos de la Europa League resitúa al Espanyol en la carrera del riesgo, lo que tanto ha proclamado la afición. No tendrá ninguna razón el que piense ahora que es una mala noticia que el equipo deba afrontar una serie de semanas con tres partidos. No vale ahora. En los doce años comiendo pan sin jamón está la explicación.

El bombo de hoy debe activar el corazón perico paralizado de los que llevan años quejándose de que Cornellà-El Prat está lejos, que hace frío en invierno, que los horarios son endiablados… La plantilla, el club en general, se han acercado al fin a los aficionados. Y les ha mirado a los ojos a cada uno de ellos, de ellas. Y les ha dicho que aquí estamos, que por un año deben tirar todos de la barca, remando unos por un lado y los futbolistas por el otro. Siéntense hoy delante del televisor para seguir el sorteo de la fase de grupos y echen la vista atrás: los goles de Pandiani, aquel cabezazo de Moisés, las paradas de Gorka en Lisboa, el gol de Lacruz en Bremen, el zapatazo de Jônatas, la sed de venganza por aquellos penales, por aquella injusta expulsión de Moi de la que muchos se acuerdan todavía… ¿No merecen ustedes volver a luchar por ello? Apuesto a que sí.

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