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OPINIÓN MARCOS MOLINERO

Tiempo de Blues

Nuestro Espanyol siempre ha deambulado entre el dramatismo del blues y la autoflagelación del punk, lo del pop no lo hemos catado en la vida

Marcos Molinero
31/03/2020

 

Son tiempos de Blues, estilo de música tan genial e inspiradora como melancólica y triste que es el significado de su palabra en inglés. El blues está basado en la utilización de ciertas notas y de un patrón repetitivo estructural de doce compases. Originario de las comunidades afroamericanas del sur de los Estados Unidos a principios del siglo pasado, durante los años sesenta y gracias a las bandas inglesas que triunfaron en Estados Unidos, y en especial The Rolling Stones, este género se convirtió en una de las influencias más importantes para el desarrollo de la música popular estadounidense y occidental. Cuando tenía trece años mi ídolo era Keith Richards, el guitarrista de The Rolling Stones. Era una especie de superhéroe inmortal por encima del bien y del mal. Sigue siendo uno de los artistas que más respeto, un tipo humilde que nunca ha negado de donde viene, y es que el blues es el origen de todo. Keef como le llaman sus íntimos es un tipo sabio. Que otro genio como Tom Waits diga de ti que te admira y que eres una enciclopedia y un arqueólogo musical, es el mayor de los cumplidos. Vean en Netflix el excelente documental ‘Under The Influence’ de Keith Richards o lean su autobiografía, será por tiempo estos días, para entender por qué algunos creemos que los Stones son igual o incluso mucho más importantes en la evolución de la música popular que The Beatles. ¿Una herejía? Para nada. ¿Es una herejía amar a tu Espanyol por encima de otros clubes? Por supuesto que no. Aquella noche de verano de 1998 en la que vi en directo a los ingleses fue un día trascendental en mi vida.

Afirmar que ese concierto o el primer día que pisé Sarrià sean dos de los momentos más importantes de mi vida puede que me haga parecer superficial, pero así lo siento. La música y el fútbol son dos de las cosas que siempre van a estar ahí, hasta que la computadora se apague, cosas tan importantes sin las cuales parece imposible vivir, pero no es así. Se puede, pero se vuelve todo tan tedioso y aburrido que no vale la pena. Nuestro Espanyol siempre ha deambulado entre el dramatismo del blues y la autoflagelación del punk, lo del pop no lo hemos catado en la vida. El pop, ese género tan fructífero como banal, nunca ha sido lo nuestro. Volviendo a Keith Richards y su documental, el viejo bluesman reconoce que tuvo la suerte de poder conocer a sus ídolos, compartir escenario y que fue un placer acercar a las masas la música de Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Buddy Guy. En dicho documental narra toda la música que le inspiró y le hizo mejor, el reggae de Gregory Isaacs, el country de Hank Williams o el rock and roll de Chuck Berry. En un momento de lucidez el genio del sudeste de Inglaterra suelta una frase que debería servirnos de guía a todos y en especial a nuestro club: “Yo no envejezco, yo evoluciono”.

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