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OPINIÓN DANI BALLART

Sueños rotos

La idea de juego de Rubi es brillante y el presidente debe invertir de manera rápida porque si no, corremos el riesgo que el míster se agote de esperar

Dani Ballart Dani Ballart
26/03/2019

 

No existen muchos casos en el deporte donde entrenadores o jugadores dejen sus puestos de trabajo sin tener asegurada una nueva plaza. Para el deporte, el poder de superación es esencial para progresar, pero más importante es alimentar esos sueños por parte de las personas que mandan en los clubs.

La idea de juego de Rubi es brillante, pero le faltan elementos para poder conquistarla al máximo. Una idea donde el presidente debe invertir de manera rápida porque si no, corremos el riesgo que el míster se agote de esperar. Ya hemos tenido el ejemplo de Gerard Moreno. Se convirtió en jugador bandera para nosotros, pero el club no pudo acompañarle en su sueño de mejora del equipo y así, su crecimiento personal como deportista.

El tiempo pasa rápido y en deporte, el tiempo es oro. La paciencia es limitada debido al gran esfuerzo empleado en el día a día y la presión del fin de semana. Cada persona tiene un límite y calibrar bien esos límites es parte del trabajo de la dirección deportiva para hacer los informes pertinentes para pedir los recursos necesarios y salvar el proyecto. No hacerlo, es una condena. La condena de no crecer nunca y la mediocridad perpetua.

Entrenadores y jugadores deben sentirse queridos. Ese sentimiento se alimenta con buenos contratos y reforzando el proyecto temporada tras temporada. Pero si obviamos una de esas dos partes de la fórmula, el desánimo no tardará en hacer mella y la tristeza se apoderará de ellos.
Les hablo con conocimiento de causa. Llevo tres años dirigiendo el CN St. Andreu de waterpolo y cada año luchando cara a cara contra todos los equipos de nuestra máxima categoría, barajando el mismo presupuesto cada temporada. Cuando llega el momento de renovar y me dicen que no harán el esfuerzo necesario para hacer el salto cualitativo, no hay más remedio que abandonar siendo uno fiel a sus principios.