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OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

Stuani hace saltar los plomos

Debe el Espanyol hacer un reseteo rápido de un partido con demasiadas interferencias. Impedir que la pájara de acierto venga acompañada de otra emocional como el del curso pasado

Oriol Vidal Oriol Vidal
27/11/2018

 

Y las narices. Se las volvió a romper a David y se las hinchó a toda la pericada. El otrora aclamado ‘uruguasho’ respondió al perfil clásico charrúa: el jugador que adoras cuando viste tus colores y que genera odios cuando lo tienes delante. Y si encima es reincidente (y, ejem, te acaba de clavar dos goles) ni les cuento. Volvió a ganar el Girona y en el primer partido flojo del curso perico. Una noche de luces donde, paradójicamente, la magia de Rubi se apagó demasiados minutos, a pesar de que la intención siempre estuvo. Next.

El consuelo: el día de ‘destrempada’ ha llegado en la jornada trece, lo cual es un lujo; el rendimiento sigue siendo por encima de las posibilidades. La coincidencia: se tropezó otra vez cuando se buscaban las mieles privilegiadas de la Liga, aunque en el vestuario niegan cualquier atisbo de vértigo. El temor: el calendario inminente es de aúpa: Getafe, Barça, Atlético y Betis. Un póquer de riesgo no sólo para saber qué queremos ser de mayores (Rubi y los suyos no se van a desmoronar), pero si para ver si las fuerzas y el fondo de armario dan para saciar los sueños y confirmar las convicciones.

Rubi en la previa del Girona fue eso, pura convicción: le vimos muy ‘echado palante’, llegando a sugerir incluso que aquí también cayó el Athletic Club, que también venía imbatido fuera. Pero falta ver si esa firmeza obedecía sólo a las buenas vibraciones que siempre emite el técnico o a que quizá también detectó que las fuerzas flaquean y que convenía reforzar la autoestima para que su equipo volara. Pero en fin, cualquier análisis resulta oportunista después que en siete minutos cayeran los dos stuaniazos de la noche (uno con el VAR aún sin encender, aunque Hermoso estuvo tibio, y el otro, en pleno estado groggy).

Debe el Espanyol hacer un reseteo rápido de un partido con demasiadas interferencias. Impedir que la pájara de acierto venga acompañada de otra emocional como el del curso pasado. Y luego, sobre el campo, que no todo el gol sea cosa de Borja. Ayer, la imaginación para llegar al Panda la puso casi toda Sergio, y quien mejor le estaba secundando, Granero, se perdió el segundo acto. Nada, agua ya pasada. En Getafe, opción para el reenganche y mostrar una cara madura. La de los que, tras encajar, lejos de tambalearse, asestan su golpe más fino. Nos vemos en el Coliseo.