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LA CONTRACRÓNICA

Señoras y señores esto es el Espanyol, no apto para cardíacos

Europa es esto, no lo de la fase previa. En los grupos en el verde con ser favorito no basta. Sigue costando arrancar y desmelenarse

Marta Mendoza Marta Mendoza
21/09/2019

 

12 años, cuatro meses y cuatro días después de la final de Glasqow, el Espanyol volvió oficialmente a la Europa League. 4509 días sin escuchar un himno que suena a gloria, pero previamente piel de gallina con el himno perico a capela. Hubo ambientazo. ¡Cómo rugió el templo pese a que no hubo una gran entrada! Los 18.125 parecieron 30.000. Cuantas ganas había de algo así. De algo que acabó siendo muy perico. Tan de pasar del desespero a desatar la locura. ¿Cómo tenía que ser la vuelta sino? Pues al más puro estilo Espanyol. No apto para cardíacos ni agoreros. Dejando esa sensación de ¿y si no tiráramos las primeras partes casi por sistema? ¿Se imaginan? No pudo ganarse, que realmente era lo que se esperaba, pero peor hubiera sido una derrota. Un empate te pone en alerta. Europa es esto, no lo de la fase previa. En los grupos en el verde con ser favorito no basta. Que le pregunten sino al CSKA, que se las prometía muy felices, y al Espanyol del inicio de partido claro. Así que pinchazo a medias. Lectura bipolar. Sigue costando arrancar del todo y desmelenarse. Continúan los sinsentido.

Cualquiera que tenga carnet de coche recordará los nervios que se pasan en el examen práctico. Ese momento en el que sube el instructor al vehículo y debes ponerte al volante y ponerte a demostrar que quieres y puedes conducir bien. Que mereces ese carnet. Te tiembla el pie del embrague, sabes que cualquier error te puede salir caro. Pero tras pasarlo canutas lo logras. Pues eso es precisamente lo que vivió ayer el Espanyol. Nervioso por su estreno europeo, faltó tensión y llegó el primer error y gol en contra. En este caso el instructor húngaro estaba con ganas de ‘catear’ a los pericos. Fue implacable y buscó generarle problemas y buscarle sus puntos débiles. El ambiente se cortaba con un cuchillo. Había nerviosismo. Y es que todo empezó con muy mal pie. A la tercera duda primer contratiempo. Javi López trató de apagar un fuego inevitable. Si no llega a marcar él, Nguen ya estaba con la caña preparada para haber hecho lo mismo. Desgraciado inicio. Injusta acción con el capitán. Jarro de agua fría. Muy fría ante un cuadro húngaro que demostró que había venido a jugar y que ya había avisado. Decía que no con la cabeza el profesor Gallego y con una cara de pocos amigos. No era para menos. Otra primera parte para olvidar. Nuevo Dèjá vu. Primero en lo negativo, después, por suerte, en lo positivo. Porque hubo reacción blanquiazul.

Quién sino
Pero King Kong Vargas entró en la segunda mitad como un elefante en una cacharrería. Arrasó por donde pasó y suyo fue el gol del empate. ¡Qué bueno que viniste! Menuda nueva lección de fe y de talento. Decidió ponerse él al volante y puso la directa. Se acabaron los rodeos. El Espanyol empezó a transitar a alta velocidad por la autopista. Se empezó a gustar. Pasó a ser el que intimidaba. Le cogió el gustillo a la conducción. Gas a fondo y a disfrutar del trayecto europeo. Los nervios ya eran historia. Con la ‘L’ a la espalda, sí, pero a lo loco en busca de una remontada que se mascó en incontables ocasiones. ¡Cómo juega este equipo cuando quiere! Pero el que no quiso fue el balón a volver a entrar en la portería húngara. Y no fue por no intentarlo. Asedio y bombardeo al marco rival. Hambre tardío, sí, pero hambre. Ahora solo falta orientación para unos cuantos que ayer se perdieron por Europa.

Notas dispares
Dejó sabor agridulce un partido en el que hubo notas para todos. Un 10 para la afición que estuvo en el estreno, 9 para Vargas, 8 para Pol Lozano, 7 de Pedrosa o Calleri, 6 para Wu Lei, 5 para Gallego, que con los cambios se va salvando, 4 para el rival, 3 de la primera parte del Espanyol, 2 el desgraciado gol de Javi López en propia, 1 el colegiado y un cero patatero para su asistente. Una pena no poder aprobar con nota todo lo que concierne al conjunto perico, pero la falta de constancia y regularidad es un gran lastre. Esto es Europa. Aquí solo valen las luces, así que fuera todas las sombras.

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