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OPINIÓN DE QUIQUE IGLESIAS

Una semana que no puede acabar mal

Pase lo que pase, la temporada es muy buena. Al estadio, a jugar y a esperar

Quique Iglesias Quique Iglesias
18/05/2019

 

La semana va a acabar bien. Repitan conmigo. La semana va a acabar bien. Y no se queden en lo simple que sería reducirlo todo a que el equipo acabe séptimo o no. Ni hablar. No hay nada que podamos hacer al respecto. La suerte está echada. Las sensaciones son clarísimas: victoria sobre la Real Sociedad y empate de necesidad en Nervión. Sería hasta normal, hasta tal punto que no habría ni lugar para la queja. Si el Espanyol se queda a la puertas de la séptima plaza no será por un presunto empate apañado entre el Sevilla y al Athletic. Antes hubo 37 jornadas y el Espanyol se dejó puntos por el camino, como todos.

Sin embargo, pase lo que pase, la temporada (está escrito) es muy buena. Tampoco deberíamos bajar la nota en función de si se le vence hoy a la Real. Eso modificaría el ingreso por derechos de televisión. ¿La valoración? La misma. Buenísima.

Pero es que no hay otra salida a que la semana vaya a finalizar bien. Es que ha sido muy positiva. Empezó con la fiesta/homenaje a Josep Manel Casanova, el padre del fútbol base perico. En La Túrbula, cuya residencia ya lleva el nombre de Casanova, ya se demostró que hay larga vida para la cantera y que la conciencia del club en clave fútbol formativo está en buenas manos con Oscar Perarnau como padrino. Casanova dejó un gran legado. Ni siquiera la viuda de Josep Manel quiso reprimirse en el momento de repartir gratitud y mensajes críticos en su emotivo discurso. Y bien que hizo.

La semana continuó con una visita de jueves tarde a la tienda efímera (‘pop up’, ya me perdonarán) del club en La Rambla, frente al Liceu, territorio conquistado. Muy agradable sorpresa. Gran gasto de alquiler para tres días. Gran repercusión. “Es una acción de marca”, dicen. Es decir, seguro que se ha perdido dinero pero se ha ganado en lo intangible. Lo próximo debe ser tener una tienda fija (‘flag ship’, ya me volverán a perdonar) para que en Barcelona se pueda volver a sentir el espanyolismo.

Y todo continuó ayer en la presentación de la campaña de abonados de la temporada 2019-2020, de abonados y socios, que a falta de un carnet ahora habrá dos. Se apela al corazón y a la marca, hay descuentos por asistencia, fidelidad a través de los años, las peñas sacarán tajada y las nuevas familias pericas tendrán su zona de confort en el estadio. Comparado con el terremoto de la campaña de hace un año, lo de ahora parece el mejor movimiento de márketing jamás realizado. Bienvenido sea.

¿Qué puede ir mal? A que nada… Pues eso. Al estadio, a jugar y a esperar.

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