Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

La revolución del ADN perico

Adiós, mal agüero, adiós: “Borja is in da jaus” y Rubi también para enterrarte. Se abre la nueva era.

Oriol Vidal Oriol Vidal
19/05/2019

 

Sonrisas, todo eran sonrisas. La de Rubi, presente desde el principio, ya lo dije: no era enfermiza, no: era contagiosa. Todo el RCDE Stadium, todo el Espanyol, flotaba en el vapor dulce de la felicidad. El Séptimo perico volvía a Europa. Tras el Darderismo radical, que nació en Richmond para acabar ayer dispuesto a morir con las botas puestas. Tras las cabalgatas de un Panda feroz y de un Wu Lei sediento. Tras, en definitiva, la fe de un grupo que se ha creído capaz de todo, impulsado en la pizarra y en su mentalidad. Sí, que nadie ya se resista: Rubi ha vencido a esa fatalidad tan nuestra, ha hechizado a un estadio entero y, de postre, se ha zampado un biscotto que muchos daban por sentado.

"¡Todos a Europa con el Espanyol!”, techno de viva voz para empezar ganando desde el autocar. Qué recibimiento, qué pasión. Bailaron todas las generaciones, hasta las de la tercera edad. Danzaron todas las almas pericas, con Jarque en el recuerdo de todos. El templo ascendió a catedral del trance tras los goles de Rosales y de Wu-Lei, Wu-Lei, Wu-Lei. 2-0 a una Real que también jugaba una final, pero que ante el Espanyol no tuvo ni prólogo. Se impuso el equipo a todos los “...y lo sabéis” de twitter y demás pajarerías. Adiós, mal agüero, adiós: “Borja is in da jaus” y Rubi también para enterrarte. Se abre la nueva era.

¿Será, de verdad, un nuevo tiempo para el club? Pues Mr. Chen tiene la palabra. Ayer, con su primera tarde de pasión desenfrenada en vena, embobado con su gente y asombrado por el transistor, el presi se inyectó el virus perico, pero de verdad. Una tarde para tomarle gusto a las alturas y, ojalá, acabar adicto, y querer más. Porque este grupo joven que vuela con Rubi tiene horizontes muy lejanos. Ahora, las decisiones: Hermoso, Pedrosa, Roca, Borja. El equilibrio imposible entre lo deseable y lo intocable, entre el sueño y la realidad. Dios mío, qué verano: la pretemporada de lujo tendrá que sustituirse (o convivir) con el barniz del pasaporte europeo. El despiporre. El Espanyol.

"Trust the process”, como se ha hartado a decir Joan Camí. Creímos en Rubi porque siempre su Espanyol nos pareció mejor: por trabajo, por idea, por dedicación, por apuesta bonita y con los de casa. Faltaba ecualizarlo y ganar empaque. Pero el míster siempre creyó y se vio convencido de hacernos pasar buenos ratos, como me soltó en nuestra primera charla (“si no Europa, que vagi de poc”) y hoy sienta cátedra. Ese optimismo del que se lo trabaja es la gran receta, la gran lección, para el Espanyol: ante la duda, ante la queja, ante la zozobra. Todos tenemos que revertir la predisposición del ánimo para estar a su altura. Porque tenían razón sus detractores: Rubi, definitivamente, no sigue el ADN del club. Ha venido para evolucionarnos.

Las noticias más...