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CONTRACRÓNICA

Querer es poder

Javi López es un claro ejemplo de lo que debe hacerse en el verde, luchar y entregarse, en definitiva, darlo todo

Marta Mendoza Marta Mendoza
07/04/2019

 

Querer es poder y si no que se lo digan a Darder, que a base de golazos enmudeció Montilivi, sacó pecho señalando el escudo que defiende con orgullo y le brindó el triunfo a su equipo. Querer es poder, sino que se lo cuenten a Javi López. Un claro ejemplo de lo que debe hacerse en el verde, luchar y entregarse, en definitiva, darlo todo. Un capitán que ayer, tras disputar los primeros 45 minutos, vio como automáticamente quedaba renovado por una temporada más. Sin duda, un acto de justicia para alguien que va camino de ser un ‘one club man’. Para un ejemplo hacia las nuevas generaciones, un futbolista que encarna los valores del club y que dejó una bella imagen finalizado un encuentro que, a buen seguro no olvidará, en un córner de Montilivi con sus dos hijas cogidas de su mano y acercándose a la afición blanquiazul que tanto se hizo oír para darles las gracias, recibir su cariño y ovación. Ese es nuestro capitán. ¡Grande Javi!

Como les decía, querer es poder y el gran ejemplo de ello también fue la actuación de ayer de un Espanyol que esta vez sí demostró estar enchufado, ir a por el partido y estar seguro en defensa. Un conjunto de Rubi que pese a las malditas mano de Rosales y al maldito VAR se superó, se rehizo y se hizo con tres puntazos que, por un lado dan aire y evitan que todo vuele por los aires, y que por otro hace justicia y hunde un poco más al Girona. El ambiente estaba un tanto enrarecido tras los altibajos de las últimas jornadas y esta victoria fue la mejor medicina para todos. Especialmente para una plantilla que necesitaba algo así y que quedó patente tras el silbido final de Prieto Iglesias. La cara de alegría de toda la expedición espanyolista, así como de su afición, lo decía todo. ¡Menudo alivio! En esta ocasión no hubo nada que reprochar y mucho que destacar. La hinchada se lo dejó todo en el campo y Darder así lo corroboró asegurando que “los sentimos como cuando jugamos de locales”. Eso le dio fuerza al equipo y este correspondió en el campo y finalizado este duelo de rivalidad catalana, que no derbi -no lo siento así-, acercándose a su gente para darles las gracias y premiar su fidelidad y empuje con sus camisetas, de ahí a ver desfilar a todos los jugadores hacia los vestuarios con una sonrisa de oreja a oreja y con el torso al descubierto. Sin duda, Montilivi fue una fiesta.

En el proceso de redactado de esta contracrónica, tras el desafortunado penalti y el 1-1, cuando lo que más se olía era el 0-2, modifiqué el titular y le añadí un ‘no siempre’ querer es poder. Pero Darder me hizo hacer y rehacer, y con mucho gusto, esta pieza que están leyendo haciendo una gran demostración de ‘Darderismo’ del bueno en Montilivi.

Justicia Divina
Darder y su ‘Darderismo’. Su eterno empeño en ir hacia delante y en marcar golazos. Porque lo suyo no son goles, son auténticos chicharros. Son dianas tan escandalosas como vitales. Este tío es muy bueno. Este tío es un ídolo, a mí me representa y una vez más, cuando más se le necesitaba, se coronó. Por suerte salió al rescate y evitó que una vez más, Stuani se encargara de aguarnos la fiesta y se convirtiera en nuestra pesadilla. Y es que el uruguayo se puso el atuendo de verdugo para castigar a su exequipo y para seguir alimentando su condición de ‘non grato’. Mucho saludo efusivo en el túnel de vestuarios, y estopa de la buena en el campo. ¡Ay esos codos! ¡Ay esa manía de fastidiar por sistema al Espanyol! Pero esta vez sí se hizo justicia y no fue él el que acabó sonriendo pese a batir a Diego desde los once metros. Se hizo justicia.

Este triunfo ayuda, está claro, pero evidentemente todavía no hay nada hecho. Mirar hacia arriba o hacia abajo es posible, pero lo que espero es que esto sea un verdadero punto de inflexión que ayude al equipo a percatarse de que tomárselo en serio y salir a morder tiene esto, que las cosas suelen salir bien. No nos podemos engañar y que estos tres puntos nos hagan creer la repera, ya sabemos que somos muy de extremos, pero me quedo con que Rubi afrontaba este duelo como una última bala, aseguraba que si en esta semana se lograban cuatro puntos no se despedirían del todo de Europa y el equipo le ha concedido, y se ha concedido, ese deseo. Bien por ellos, bien por todos.