Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

LA CONTRACRÓNICA

Punto para soltar lastre y creer

El empate se logró volviendo a los orígenes y empezando de nuevo la casa por los cimientos, apuntalando la defensa y dejando la portería a cero

Marta Mendoza Marta Mendoza
18/02/2019

 

Dicen que la prevención es la clave para no hacer sufrir el corazón, pero la realidad es que el Espanyol parece empeñado en darle trabajo a los cardiólogos de todos los socios y aficionados pericos. Y es que en Mestalla se vivió una sensación de sufrimiento durante 90’ minutos para acabar amarrando un punto que sabe a gloria. Puesto que el equipo, en tareas defensivas, aunque acabó dejando la portería a cero, sigue gris. Por parte del Espanyol, ni mucho menos, fue un partido de Mascletà, todo lo contrario. Pero para empezar a alejarse de abajo resultados así ante rivales como el Valencia y en plazas como Mestalla, son importantes.

Como les decía, por lo que respecta al corazón, su combustible es la comida y la bebida, por lo que desterrar en la medida de lo posible el alcohol, llevar una dieta equilibrada, es clave para que el músculo más preciado que tenemos sufra lo menos posible. Pero eso en el Espanyol es misión imposible.
Rubi puso en el menú un arroz tres delicias –con todo el respeto del mundo refiriéndome a Wu Lei- para tratar de desbancar a la famosa paella valenciana. Pero la realidad es que acabó siendo un pulpo a la gallega, con una intervención salvadora que obró el milagro, el plato estrella de un banquete que amenazó con indigestarse pero que acabó siendo más que satisfactorio. Y es que el punto logrado por los pericos en Mestalla es para saborearlo y disfrutarlo. Un punto para reafirmar la, por ahora, tímida mejora. Y es que el Espanyol todavía no cocina manjares como los de principio de temporada. Trabaja duro en cocinas para ello, pero por ahora es de menú correcto.

Marc Roca y Borja Iglesias, entre otros, ayer aportaron un gusto amargo en un equipo de cocina que a la hora de defender su creación sigue demostrando ciertas carencias. Y Rubi, tomando cartas en el asunto cual Chicote en Pesadilla en La Cocina, optó por confiar en los nuevos para estabilizar el duelo o, como él mismo dijo, ir a por el triunfo, aunque con su apuesta, también la inicial, volvió a desconcertar un poco a su parroquia.

Acabó el equipo fundido, extenuado y defendiéndose como gato panza arriba. El trabajo fue arduo. Nada brillante, eso es innegable, pero sí efectivo y satisfactorio. Empujó Mestalla y el Valencia ante un Espanyol que no atinaba y agonizaba en los minutos finales. Se iba mascando la tragedia tras no dar tres pases seguidos y el asedio local, pero la Virgen de los Desamparados, patrona de la Comunidad Valenciana, Parejo, Gameiro y cía perdonaron y nos dieron vida. Porque lo que es la delantera blanquiazul, no fue capaz de exigirle a un portero que jugaba con el dedo roto. Tan solo hubo un disparo entre los tres palos… Y para palo el que se llevó, y dio, Javi López, ya que tras ver la roja, en el próximo duelo ante el Huesca causará baja. Por suerte, de los cinco apercibidos, ninguno fue amonestado y siguen una semana más al filo del alambre.

Reforzados moralmente
El punto logrado ante los de Marcelino se mantendrá en la nevera a la espera de que el próximo viernes ante el cuadro oscense se decida si es bueno o si se echa a perder. Pero para empezar, tras el triunfo ante el Rayo y teniendo en cuenta ante qué rival se logró, en qué feudo y lo que costó, innegablemente esta unidad más en el casillero no es nada despreciable. Este fue un punto de esos que dan moral y ayudan a soltar lastre. Un punto forjado en un barco del que se sigue achicando agua, pero que ya no hace aguas. Logrado tras volver a los orígenes y empezar de nuevo la casa por los cimientos, apuntalando la defensa y dejando la portería a cero. Solo así es posible poder competir y el Espanyol ayer demostró en territorio ché que, a su manera, está de vuelta y con ganas de dar guerra en lo que resta de temporada. En cuanto a forma fue feo, pero nadie pueda negar que habría firmado este resultado antes de empezar. ¡Volvemos a estar en el camino!

Las noticias más...