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LA CONTRACRÓNICA

Un pulpo, el rey del Carnaval

En solo un partido se ha pasado de los silbidos finales de disconformidad a hacer la ola y a aplaudir y ovacionar a varios jugadores

Marta Mendoza Marta Mendoza
03/03/2019

 

Fueron muchos los disfraces que vimos en el feudo perico. Y no hablo de los que poblaron la grada; por méritos propios, el pulpo de Paradela se llevó el primer premio del concurso y merecidamente el calificativo de Rey del Carnaval. Detuvo una pena máxima en un momento clave y eso pudo cambiar el devenir de un desfile que cerca estuvo de torcerse. Pero Diego López lo impidió. Se coronó.
El Carnaval del RCDE Stadium no pudo empezar mejor. Y es que la comparsa local, cuando a duras penas la gente se había acomodado para ver el espectáculo, se encargó de abrir la rúa a lo grande a través de un chaval disfrazado de mago y un ‘Panda’. Con un golazo. Y es que Melendo se sacó de la chistera un exquisito pase picadito que Borja Iglesias no desaprovechó. Él también la picó y Cornellà vibró. En el estadio todo eran sonrisas, una fiesta. Pero el problema es que el jolgorio duró poco. Y es que la comparsa del ‘Monstruo’ entró en escena. Nuevo error defensivo y fallo que volvió a penalizar. Muy típico nuestro.

Así que lo que prometía ser un Carnaval feliz parecía que podía empezar a desbarrar hacia un pasaje del terror. Especialmente por la lesión de David López, que no tenía buena pinta. Las rodillas, lamentablemente, están siendo las tristes protagonistas en los últimos tiempos.
Y como en el Espanyol las desgracias nunca vienen solas, penalti de Lluís López, en una entrada incomprensible a Guardiola. Pero ya saben como funcionan los desfiles carnavaleros, en cualquier momento vuelve a cambiar la temática de las carrozas y el público vuelve a disfrutar. Algo que logró, desde lo más profundo del mar, un pulpo salvador. Un octópodo que volvió a esbozar una sonrisa y propició que lo siniestro y oscuro tomara un poco de color y que el violeta visitante desapareciera de la cara de su equipo en un tramo de ahogo.

La carroza perica, en esta ocasión discretita tirando a conservadora, como por arte de magia, gracias a la varita de Melendo y Darder, cobró vida y adoptó un semblante atractivo. Volvía a llamar la atención y de ahí a que el jurado popular acabara dándole una buena nota a la comparsa perica por estética y ejecución.

La bipolaridad perica
En esta ocasión hubo más buenos momentos que malos. El equipo, en varios minutos, empezó a parecerse al que maravilló a principio de temporada, todavía sin llegar a ello, pero lo más positivo es que el equipo igualmente se llevó los tres puntos al zurrón, que es lo que al final cuenta. Y les hablo de bipolaridad por el hecho de que de una semana a otra el RCDE Stadium pasó de los silbidos y la disconformidad a llegar a hacer la ola y acabar más que satisfecho por el partido que vio. Volvió a engancharse al ‘Darderismo’ y a pensar en un futuro mejor. Sin duda este triunfo es el mejor anestésico y a la vez antibiótico antes de afrontar un tramo del calendario de órdago del que se puede salir muy bien o que todo vuelva a incendiarse. Pero sea lo que sea, el equipo ayer hizo lo que se le pedía: vencer y volver a convencer. Los corazones, por raro que parezca, no sufrieron. Y eso es para destacarlo.

Por la puerta grande
Sergio González, que tiene una puerta en el estadio a su nombre, la 87, fue ovacionado cuando apareció en el estadio y sonó su nombre en megafonía. La pericada es agradecida y supo recibir a uno de los nuestros como merecía. Pero no fue el único que ayer tuvo su reconocimiento. Y es que al nuevo ídolo perico, Wu Lei, solo le faltó salir a hombros de Cornellà. Se ha metido a la gente en el bolsillo y si a eso se le añade que se estrenó ante puerta, el cóctel fue explosivo. La afición estalló de júbilo tras su tanto y cuando fue sustituido, los allí presentes se levantaron de su asiento, le aplaudieron y corearon su nombre. La gente estaba entregada. Y como no, Diego López también se llevó la palma. Su nombre retumbó como nunca. 

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