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OPINIÓN CARLOS FANLO

Un primer menú que combinó ‘fast food’ y fuego lento

Pedrosa recogió sashimi, Borja Iglesias preparó un tartar de atún con ayuda y Ferreyra se comió él solito un dulce de leche

Carlos Fanlo @fanlillo
02/08/2019

 

Si el Espanyol cocinó un sabroso y gustoso bacalao a la brasa en el duelo de ida debido a que no encontraba los condimentos necesarios en la primera parte, en Islandia a Pedrosa le entró la prisa y sorteó a uno, a dos y hasta a tres jugadores locales entre el tráfico de primera hora para llevarse un buen sashimi de salmón al paladar. Y eso que poco antes Dídac, uno de los nuevos cocineros en el once del chef principal, David Gallego, había resbalado al no usar la espátula necesaria para una sartén de un material diferente al que se utiliza en la elite futbolística.

Tampoco Javi López anduvo muy fino, puesto que se pasó de sal en el 18’ al cometer un penalti que fue celebrado, como cada córner, como un gol por la numerosa afición del Stjarnan, pero el propio lanzador, Halldorsson, se encargó de reconducir la receta al mandar a las nubes la pena máxima una vez ya había engañado a Diego López.

Una cita europea no se tiene cada día, aunque sea en un estadio más parecido al de un Vilobí donde comenzó su trayectoria un perico de cuna que sabe muy bien como funcionan este tipo de partidos, Ferran Corominas. El de Banyoles estuvo en el último encuentro a domicilio continental del Espanyol, el partido que valió el pase a la final de Glasgow disputado en Bremen y en el que uno de los mayores salvadores de la historia del Espanyol vio puerta. Un encuentro que se ganó por 1-2 y que forma parte de los buenos registros como visitante del equipo blanquiazul en la Europa League, que solo ha perdido en tres de sus últimas 17 salidas en la competición.

Y en Europa, aunque sea en duelos de primeras rondas, hay que ir guapo, y David Gallego lo sabe. El de Súria no solo puso en liza uno de sus mejores onces en una noche -aunque el sol brillara en Gardabaer hasta el final del partido- de gala, sino que se puso camisa y traje. La ocasión bien lo merecía, y no porque el presidente de Islandia estuviera en el estadio. Un campo que recordó a los de Tercera División una vez más cuando, por megafonía, avisaron de una tarjeta de crédito encontrada que buscaba su dueño. Muy auténtico.

Pero quién sí demostró ser de Champions fue la afición del Stjarnan, respetando y aplaudiendo durante el minuto 21 en memoria de un Dani Jarque por el que en esta Europa League hay que llegar lo más lejos posible.

Seguir de ruta gastronómica

Algo más tardó Borja Iglesias en la segunda mitad en probar un nuevo plato. Él le dio el toque, pero lo prepararon entre Pedrosa y Víctor Sánchez. El ayer interior zurdo permitió, con su desmarque, que el de Rubi sacara la escuadra y el cartabón para ofrecer al ‘Panda’ un fantástico tartar de atún.

La cocina del Espanyol, que sigue aspirando a las cinco estrellas de la fase de grupos, combinó en Islandia el fast food con el fuego lento. Estaban los pericos satisfechos con el menú, pero Ferreyra quería postre. Y, tras asistencia de Melendo, se soltó un latigazo que supo a dulce de leche. El argentino, que no estuvo tan fino como en la ida, demostró que tiene un hambre bárbara y que si no hay bambú para el ‘Panda’, habrá mate para el ‘Chucky’.

Probó toda la carta el Espanyol, pero al igual que en la ida le faltó algo de frescura. Con la eliminatoria resuelta, el Stjarnan se permitió el lujo de celebrar una diana en los minutos finales. Un premio merecido para un equipo estrella, como indica su mismo nombre, que nunca renunció a su juego a pesar de la infinita diferencia de nivel.

Tras un primer restaurante especializado en pescados, las dos próximas cenas estarán plagadas de quesos. Para empezar, una fondue en Lucerna el próximo jueves en un establecimiento de mayor categoría, con césped natural y en el que caben 16.800 clientes. El Espanyol tiene una semana para llegar todavía con las ideas más claras. Quiere hacerlo fresco y con la digestión bien hecha a unos postres que se sortean el lunes a las 13.30 en Nyon. Un play-off definitivo que ya está un pasito más cerca.