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CONTRACRÓNICA

Le pese a quién le pese, que nadie lo dude, ¡volveremos!

Ayer se enterraron 26 años ininterrumpidos en la máxima categoría tras una temporada hipotecada desde el minuto cero

Marta Mendoza Marta Mendoza
10/07/2020

 

Como el que acude a un funeral. Así se sentía ayer la pericada antes del derbi. Sí, ese duelo de máxima rivalidad -que siempre genera nervios pero en esta ocasión apatía- en el que ayer se consumó el desastre. Donde se enterraron 26 años ininterrumpidos en la máxima categoría, donde culminó un año de locos y de contrastes. De una decepción tras otra. De un desastre sin apenas precedentes. ¡Y suerte que fue sin público! Porque así el trago pareció ser menor, más llevadero. También obviamente, por el planteamiento y el juego de la primera mitad. La cual reconfortó y desesperó a partes iguales. Porque obviamente, todos nos preguntamos cómo le hubiera ido a este equipo de jugar más minutos así, una de las primeras mitades más dignas, lástima que eso de ver puerta es casi una misión imposible. De ahí a que una vez más lo hecho no fuera suficiente. Aunque nos quedó el consuelo de haber caído luchando hasta el final, porque pese a la losa del destino y el resultado desfavorable, por suerte, esta vez sí, estos futbolistas mostraron pundonor.

Así que a todos esos que hoy sonríen y se frotan las manos con nuestro desastre, a los que se gastaron el sueldo en petardos para montar una verbena tardía, o simplemente optaron por gastar los que tenían para celebrar la Liga, solo les diría una cosa: En primer lugar no se emocionen, no fue el Barça quién mandó este equipo a Segunda, fue él mismo y ya el pasado verano. Y en segundo, decirles que estamos tocados, pero no hundidos. Bajamos, sí, pero le pese a quién le pese, este club tiene 119 años de historia. No es un cualquiera. Y así lo seguirá siendo. La pericada si algo tiene es que nunca falla, nunca se rinde ni tira la toalla. Si no echen un vistazo en redes sociales y vean como, pese al descenso, el hashtag #DiaDelOrgulloPerico se multiplica. Aquí no se esconde nadie, al contrario, saca pecho. Ya saben, raros, ilógicos, ÚNICOS.

¿Ahora sí?
Con todo el pescado vendido, el marrón de este derbi no creo que debiera recaer en chavales como Víctor Gómez o Pol Lozano, que lo dio todo y el equipo se benefició de ello, pero acabó expulsado. La adrenalina. Pese a que la apuesta, no salió del todo mal.

Está muy bien eso de tener a canteranos en el once, ADN perico en un derbi, que siempre es un partido marcado por el sentimiento, pero este bochorno, el día en que se consumaba el desastre, debería haber tenido a más de sus responsables sobre el verde, para acabar de retratarse. Hasta ahora los chavales poco han contado pese a que lo que había no funcionaba, pero ¿ahora sí no? No era el momento, lo siento. Así que ánimo chavales, porque el trago no era fácil. Pese a ello, ya está bien si siguen hasta el final, que releguen al banquillo a los que no han dado la talla, aunque el castigo les llegue excesivamente tarde y se libraran de este derbi, y ya se empiecen a rodar las piezas que deben ser clave la próxima temporada. Pues estos chavales deben crecer en este Espanyol que en la 2020-21 luchará en el ‘infierno’ por volver a los altares.

Nadie se rinde
Y desde las páginas de este diario también seguiremos ahí, al pie del cañón, en Segunda y donde haga falta. Informando a los pericos. Porque lamentablemente ahora nos toca escribir lo que nunca hubiéramos querido desde que nacimos en 2012. Nos toca contar uno de los episodios más tristes de esta entidad, pero confiamos firmemente que dentro de un año podremos contarles todo lo contrario, la vuelta a la categoría que merece este club.

Que nadie dude de que este club volverá, pese a quien le pese. Que esto solo habrá sido un paso hacia atrás para coger impulso. Y ya saben, hoy, más que nunca, #DiaDelOrgulloPerico Y como dijo el pequeño Nico Arias, un joven seguidor del Espanyol que se ha convertido en todo un ejemplo de lucha y superación, “hay que ponerse en pie, ¡No surrender!”.