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OPINIÓN ORIOL VIDAL

Los peores zombis de la historia

La historia del peor Espanyol está ya para que Tim Burton compre los derechos

Oriol Vidal Oriol Vidal
07/07/2020

 

La historia del peor Espanyol está ya para que Tim Burton compre los derechos. Es un maldito cuento gótico que arranca con la alegría loca del curso pasado, pura fantasía, y degenera hasta el purgatorio actual, tan terrorífico como lacerante. Lo último, los zombis que deambularon ayer ante el Leganés. Almas en pena que no dan miedo a nadie y que, en su impotencia, ya sólo añaden un punto tragicómico al asunto. ¿Vergüenza? A toneladas… Pero oigan: hay que sobrevivir.

Bochorno sin fin, en un Halloween mostrenco que no cesa, ya no importa la caída del Espanyol, sino cómo podrá volver. Me imagino a Mr. Chen ante el plasma, perdiendo su proverbial paciencia y preguntándose qué carajo va a hacer. Porque Rufete va a salir chamuscado de la pira descomunal que merece El Peor Espanyol de la Historia. Y más si nadie en el club detiene el rosario macabro que emerge de unas renovaciones inenarrables (venga, ayer otra fotito en el gol del Lega) y que sólo se explican por una planificación compleja y con las fajas propias de Segunda. Un tiempo crucial donde al Espanyol le irá La Vida.

Señores y señoras del RCDE: hay que resucitar al club. Y se lo traduzco: hay que recuperar a la gente. Al perico y a la perica que han perdido el sueño y el hambre haciendo cálculos por la permanencia y que ayer se toparon con un nuevo show. A todos los que se van a tragar esta semana el cachondeíto de poder bajar en el Camp Nou. A la gente que siempre está ahí, a pesar del plan suicida de Roger Guasch. En definitiva, la gente que vibra con el Espanyol y lo siente, pero que no va a tragar más con el deterioro lamentable de una parte importante de su vida.

Tiempo para José María Durán: hay que vender bien en plena devaluación para adecuar el límite salarial a la categoría (por suerte, ya nadie aquí parece imprescindible: pocos traumas habrá) y, a la vez, forjar un proyecto ganador y que transmita hambre y ganas de revolución. Un proyecto de enésima reinvención que conviene tener en buenas manos. (Ah, y por lo del miércoles, no se torturen más de la cuenta. Pese a la humillación inevitable, no tendrá comparación alguna con el tamudazo, que fue algo inesperado, realmente desencadenante de un mazazo… y, sobre todo, con público. Vinga ànims, amunt pericada!)