Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

La parábola de Matías Ezequiel

El Monito fue King Kong a las primeras de cambio, ya con ese punto de chispa para obedecer a su estado natural de rebelión constante

Oriol Vidal Oriol Vidal
12/08/2019

 

Tiene nombres de apóstol revulsivo y de profeta enérgico y su golazo en Lucerna reunió ambas figuras: un tiro parabólico que enseñó el sentido último de su fichaje y que permite también augurar el advenimiento de tiempos felices en el Espanyol. El Monito fue King Kong a las primeras de cambio, ya con ese punto de chispa para obedecer a su estado natural de rebelión constante.

Ya lo dijimos cuando la dirección deportiva cerró su fichaje de orfebrería: el Mati Vargas será mejor aquí, con sus socios actuales, que en Vélez. Alrededor de Roca, Melendo, Darder y Wu Lei el Monito tendrá ahora más alternativas a su desequilibrio, pero ya lo ven: si le tapan la banda, irá para dentro y enroscará con facilidad; si le cubren su salida natural meterá un pase interior o combinará con el resto de jugones. Gallego, tan con el freno de mano estos días (y bien que hace), se lo puede pasar muy bien a medida que avance la comprensión de su libreto. Un nuevo estilo que prioriza por ahora el movimiento grupal, pero que con las revoluciones a sitio y la exigencia de rivales mejores demandará la inspiración y sorpresa que este Espanyol puede generar en la zona de tres cuartos. Esto no ha hecho nada más que empezar, por más que la gran prueba ante el Sevilla supondrá un hipersalto de competencia.

En fin, todos queremos más. Y algunos, lo imploramos, porque la alternativa (ese enzarzamiento pueril con la gente del Betis por su quiero y no puedo por el Panda) no hace más que distraernos del paisaje. El síndrome de cotas absurdas que ya se sufrió con el Girona rebrota ahora corregido y aumentado con el nuevo club de Rubi y su acoso por el pichichi perico. Un tipo sensacional, profesional hasta la médula y que seguirá haciendo Espanyol como pocos mientras no cambie su escudo. Yo lo sigo teniendo claro: ojalá el Betis se rindiera, preso de las dudas que la pretemporada de Rubi genera, y la relación con Borja aquí se alargara. El potencial de este equipo sería cósmico y el vestuario crecería en un ambiente inigualable. Pero lo normal es que pase lo contrario. Todo el mundo empieza a tener prisa.

Decidida la eliminatoria, no se pierdan la vuelta, pese al 0-3. El Espanyol seguirá su evolución en este ensayo general para la Liga. Se vienen tres partidos seguidos en casa para darle buen color al curso: Lucerna, Sevilla y la ronda decisiva para estar en la fase de grupos. Mucho en juego y mucho por ver. Como la siguiente parábola del Mati Vargas.

Las noticias más...