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OPINIÓN MARCOS MOLINERO

‘Novocaína para el alma’

Duele ver el trabajo y la ilusión de todo un año tirado a la basura con una planificación y unos entrenadores anteriores entre inútiles (Machín) y temerarios (Gallego)

Marcos Molinero
29/02/2020

 

¿Saben ese momento en el que te das de bruces con la realidad más cruel? Pues eso sentí yo al ver el resultado del partido de Zorrilla. La verdad es que como había medio funcionado el tema del pasar del partido en las dos últimas jornadas de liga, pues decidí seguir con la cábala de no ver, ni escuchar el partido por la radio. Mantenerme ocupado y cuando supiera a ciencia cierta que había acabado mirar el resultado. Me llevé una alegría la jornada del Mallorca justo antes de entrar a comer en un buen restaurante del barrio del Carmen, en el cual llevábamos tiempo intentando reservar, y una medio alegría el día del partido contra el Sevilla.

Por compromisos de trabajo el desastre del Wolves me lo ahorré, pues estaba en el concierto de los tejanos Supersuckers en la Sala 16 Toneladas. Mientras el trio norteamericano daba un concierto lleno de fuerza y actitud, los nuestros eran vapuleados en tierras inglesas. Duele ver el trabajo y la ilusión de todo un año tirado a la basura con una planificación y unos entrenadores anteriores entre inútiles (Machín) y temerarios (Gallego). Abelardo por su parte es un míster lastrado por unos resultados anteriores muy pobres y con una única misión (salvar la categoría), el resto a día de hoy no importa. Quizás porque ya había visto a Supersuckers en otras ocasiones que mi mente andaba en otros lares… veía como en mi móvil iban llegando telegrams y whatsapp, pero me negaba a verlos. O estábamos haciendo una proeza o estábamos cayendo con estruendo. Antes de salir de casa hacia el concierto vi la alineación llena de suplentes y exjugadores de fútbol aún en activo y mi yo más racional ya asimiló que habíamos tirado la ilusión europea por la borda. Cuando la realidad es que llevas veinticuatro jornadas de veinticinco en puestos de descenso no hay más cera que la que arde, merecemos descender.

Es triste, es duro y es difícil de digerir pero no por ello soy menos perico. Solamente sucede que la realidad me ha dado un sopapo y he dejado de creer en imposibles. Las milongas de que se está a cinco puntos de la salvación ya no me sirven, somos últimos y merecidamente. La lucha no se reduce a nuestros adversarios, pues nuestro mayor enemigo es nuestra ineptitud como conjunto. Lo que suceda en estos trece partidos realmente me importa bien poco, que me lluevan las críticas me da igual. Otras veces fui el último en bajarme del barco, incluso cuando dimos con nuestros huesos en el descenso, pero siempre había un rayo de esperanza, esta vez no la veo. Hay una canción del grupo EELS, su mayor éxito también, 'Novocaine for the soul' que trata de anestesiar el alma cuando la vida se complica, cuando duele vivir y sobre todo cuando la esperanza ha abandonado nuestro camino, así me encuentro. Quizás otro milagro suceda pero a día de hoy no lo veo.

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