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OPINIÓN DE JOSÉ SÁNCHEZ

No renunciamos a ser grandes

El propietario chino del Espanyol es consciente de que para acelerar el proceso de crecimiento hace falta dinero

José Sánchez José Sánchez
08/12/2018

 

Uno de los atractivos que presentaba la Junta de Accionistas del Espanyol era saber qué quiere hacer Chen Yansheng con el Espanyol. La sensación de parón en el ilusionante proyecto que supuso su aterrizaje en club espanyolista es evidente. Y encima, una gestión, a mi entender desacertada, de la campaña de renovación de socios nos ha colocado en la lista de los equipos de LaLiga que más socios han perdido, ahondando en la pobre imagen que se trasmite al exterior con una grada medio vacía.
En la Junta Chen fue claro y dijo que nunca se le había pasado por la cabeza vender el club, por más que cada semana suenen tambores de compra en el entorno. Alguno augura un notición en ese sentido para después del derbi. Lo que quedó meridianamente claro es que el propietario chino del Espanyol es consciente de que para acelerar el proceso de crecimiento hace falta dinero. Ya cuando lo visité en las instalaciones de Rastar Group en Shantou (China), en su primer año como dueño del club (junio de 2016), me dijo que había que invertir 150 millones más, que fue lo que propuso en la ampliación de capital, pero que Chen no cubrió. Ahora dice estar abierto a la posible llegada de inversores y socios capitalistas para lograr ese salto cualitativo.


Siguiendo la metáfora de las luces de un coche, que gusta usar el Director General Corporativo, el Espanyol circula por carreteras secundarias con las luces cortas y a velocidad moderada. En sus planes está entrar en las autopistas de los grandes proyectos en los que podrá enfocar sus luces largas. Guasch sueña con llenar el estadio de turistas, como hacen nuestros vecinos, pero antes quiere arreglar su ‘antigua Impala’ y dejarla guapa y atractiva a los ojos de todos. Pero me da un poco la sensación de que lo suyo es aquello del Despotismo Ilustrado: ‘Todo para el pueblo, pero sin el pueblo’. Su primera tarea debería ser congraciarse con el aficionado; devolver la ilusión y la sensación de pertenencia a los espanyolistas, que cada vez se reconocen menos en el club y facilitar el regreso de los 35.599 socios que estrenaron el campo. Después ya nos preocuparemos por los visitantes de Barcelona, que son muchos y variados.
Qué diferente sería un derbi como el de hoy con esos socios ocupando sus localidades. Pero mientras recobramos la buena dirección, porque nunca renunciaremos a ser un gran club, a los que estamos nos toca multiplicarnos por dos y demostrar que un perico vale por diez culés a la hora de animar a su equipo. Hoy vuelve a Corneprat ‘El día de la bestia’, una ocasión perfecta para darnos un homenaje y merendarnos a los millonarios de la capital. Hoy nuestro fundador, Ángel Rodríguez, se sentirá orgulloso al ver que su equipo sigue estando plagado de jugadores de casa y defiende con orgullo los colores de Roger de Llúria, frente a los suizos de la zamarra rival. Hoy, como siempre y más que nunca, ¡Adelante ‘força’ mágico Espanyol!
Salut i Espanyol