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CONTRACRÓNICA

Munuera, las caídas sevillistas y la falta de ideas blanquiazul

Faltó claridad y contundencia contra un equipo que vivió de la fortuna, la permisividad arbitral y la desesperación perica por lograr el empate

C. Fanlo @Fanlillo
19/08/2019

 

No se equivocó David Gallego afirmando que el Sevilla iba a ser el rival que más les exigiría de todos ante los que se ha visto las caras el Espanyol hasta el momento. Al equipo le faltó claridad y en muchas acciones contundencia contra un conjunto que vivió de la fortuna en el primer gol, la permisividad del trencilla -¿cuántas veces fueron al suelo los jugadores del Sevilla por un supuesto golpe?- y acabó aprovechándose de un cuadro espanyolista desesperado por lograr el empate.

Tres minutos de aplausos, pocas ideas en ataque y un gol desafortunado en una primera mitad en la que el Sevilla se sintió como en casa dado el calor que azotaba en el RCDE Stadium. Pero los blanquiazules querían demostrar que se encontraban a orillas del Llobregat y no del Guadalquivir, a pesar de que se encontraran una y otras vez con bateas a modo de faltas que quedaron impunes. Como la que le realizaron a Ferreyra en la jugada del gol andaluz: primera jornada y ya nos toman por tontos.

Pero por si no tuviéramos suficiente con el ‘palo’ al ‘Chucky’ en el gol de Reguilón y las continuas faltas -¡y qué faltas!- de los de Lopetegui, empezó el show de Martínez Munuera. Un penalti a favor de los de casa acabó anulándolo el VAR y señalando el colegiado bote neutral (?). Una tarjeta amarilla incomprensible a Vargas y otro bote neutral en una lucha por un balón en el córner hicieron que se ganara eso de ‘árbitro culé’ y unos cuantos silbidos.

Mientras el árbitro seguía con su función, los servicios médicos del Sevilla corrieron casi tanto como Reguilón por la banda. El ‘23’ del conjunto andaluz dio más problemas que Tamudo a las defensas rivales. Y los galenos andaluces parecía, por momentos, que también jugaban de tanto tiempo que tuvieron que intervenir.

El nivel real
Lo probó David Gallego de todas las maneras posibles, e incluso jugó los últimos minutos con una defensa de tres después de un cambio, Calero por Ferreyra, ante el que muchos se echaron las manos a la cabeza, pero que tuvo su razón de ser; tres centrales y al ataque. Jugada muy arriesgada del técnico, que desprotegió una defensa que sufrió. Como Javi López, que a pesar de no hacer un mal partido salió en la foto de los dos goles: en el primero, por puro infortunio, pero en el segundo al perder de vista a un Nolito que hizo lo que quiso con Naldo antes de batir a un Diego que gastó el milagro con una espectacular mano en la jugada del primer gol.

Antes del tanto entraron al césped Campuzano y Darder, la noche y el día. Porque uno muestra las ganas del debutante y el otro no acaba de encontrarse. El delantero estuvo todo lo activo que pudo en un duelo en el que a los atacantes pocos balones les llegaron, pero nada pudo hacer en los 20 minutos de los que dispuso. Aquí somos muy de Campu, pero quizás hay que apostar por un ariete más contrastado que pueda meterle miedo y discutirle la titularidad a Ferreyra.

En cuanto a Darder, el tiro del balear desde la frontal dice mucho de cómo está. El de Artà es un jugador que necesita confianza para dar su mejor versión, y está falto de ella. Tampoco han ayudado los problemas físicos que ha venido arrastrando hasta hace relativamente poco; no está en su mejor momento y se nota. David, urge recuperarlo.

En definitiva, el Espanyol se enfrentó a un equipo hecho para acabar en la zona alta y descubrió que le falta un poco de cocción. El problema es que apenas tiene tiempo porque la finalísima por la fase de grupos de la Europa League ya está aquí, y las pruebas ya se han acabado. Los rivales pequeños ya no están y es ahora cuando las luces y las sombras saltan a la vista. Primer rival de entidad y pocas ideas para batir a su portero, más allá de un disparo de un Vargas que es de lo más diferente que hemos visto en Cornellà-El Prat. Toca seguir remando, pero rápido. Que esto acaba de empezar, pero no da respiro. 

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