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OPINIÓN ORIOL VIDAL

Del “melón sin abrir” a los rajados

Todos sabemos que hay futbolistas válidos que, a la que cambien de ecosistema y se regeneren, volverán a rendir. Por lo tanto, ojito con regalarlos o venderlos a saldo

Oriol Vidal Oriol Vidal
14/07/2020

 

Verano del 89, tercer descenso. Crisis de órdago en el Espanyol. El editor José Manuel Lara estalla tras el fichaje como entrenador de Allan Harris. Lo había contratado Ferran Martorell, presidente accidental de un club a la deriva, a pesar de no tener más experiencia en los banquillos que la de ser segundo de Terry Venables en el Barça. “Es un melón sin abrir”, lo sentenció Lara. La presión fue tal que el club acabó corrigiendo y contratando a Benet Joanet, previo pago al inglés de los 15 millones de pesetas de su ficha más cinco de rescisión. Un desastre, pero es que para rodar no valen los melones: ni los que están por abrir... ni mucho menos, los rajados. Y hoy el Espanyol parece un carro lleno.

Rufete: cinco derrotas seguidas como entrenador y ‘El Peor Espanyol de la Historia’, con siete en cadena y veintidós (ojo, 22) derrotas en total, sigue sin tocar fondo, a falta de jugar contra Valencia y Celta. Ya lo advertimos: todo el coraje que demostró Rufo como sustituto de Abelardo fue, a la vez, un riesgo excesivo para la credibilidad del proyecto del ascenso. Un proyecto que demanda más firmeza que nunca y que, si no ocurre nada, va a nacer tocadísimo. “El presidente me ha elegido y yo doy la cara, me queme o no me queme”, insiste. Al menos, ayer ya aclaró que las quejas por la filtración de las cláusulas de R.D.T. y Cabrera no iban por Josep Maria Duran (algo es algo). Pero la maniobra autorizada por Chen ha acabado siendo un volantazo kamikaze (otro más): para intentar salvar a la desesperada (y en vano) este curso, se va a empezar malherido el siguiente, con una figura central hiperresponsabilizada y justo cuando todo (secretaría técnica, dirección de la base y sumando) gravitan sobre su figura. Va a estar el Espanyol en movida permanente.

Melones rajados y machacados también los jugadores. Ninguno parece valer, cuando hace un año volaban. Ni los veteranos en su decadencia, ni los jóvenes ante un tsunami que los supera: paciencia con ellos, que Lardín también lucía verde con Novoa (y como lateral). ¿Pero qué hay que hacer? ¿Cargárselo todo? ¿Anunciarlo a los cuatro vientos, cuando ya la devaluación del equipo es descomunal? Todos sabemos que hay futbolistas válidos que, a la que cambien de ecosistema y se regeneren, volverán a rendir. Por lo tanto, ojito con regalarlos o venderlos a saldo. No se puede.

Dos partidos por delante y ya está: todo el mundo quiere liquidar rápido. Pero corcho, vamos a sacarle algo bueno a esto: Oier en portería, a ver si da garantías; minutos importantes para Nico, Villahermosa y Ferranet Jutglà. Y sí: más rodaje para Víctor Gómez, pese a los errores. Madurar a base de martirio es la especialidad de este club, que sería enorme si sacara algo de jugo a la personalidad de su gente. Menudo ejemplo tras consumarse el descenso tras el derbi. Eso es el Espanyol, esa es su potencia

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