Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

OPINIÓN MARCOS MOLINERO

'Melendo Trane'

Melendo debe ser el solista de un ataque con libertad para improvisar, hasta que un entrenador no entienda que el mayor virtuoso del equipo debe ser libre para ayudar a este, no daremos con la tecla adecuada

Marcos Molinero
29/04/2020

 

Seguimos confinados y por mi parte sigo asimilando material a velocidad de vértigo, eso me sirve para instruirme y, sobre todo, olvidar los malos días que estamos pasando. Si por culpa del coronavirus finalmente no se reemprendieran las competiciones, cosa lógica mientras siga muriendo gente, seguir en Primera no debería tapar la nefasta planificación, los numerosos errores en los despachos y en el césped, pero, sobre todo, debería haber una reflexión institucional. Y aunque suene feo, purgar a los responsables de haber llegado al abismo, nos despeñemos o no. Estos días visioné un excelente documental sobre John Coltrane llamado ‘Chasing Trane’ donde se relata la vida del músico de jazz y su influencia en la música del siglo XX. En el film cuentan como en 1955 John forma parte de el quinteto de Miles Davis considerado para muchos la mejor banda de Jazz de la historia. Aunque para los no entendidos parezca que en el Jazz se está improvisando todo el tiempo, eso no es así. Hay estructuras, partituras y se ensaya, hay una base rígida pero luego se deja que los instrumentistas en sus solos improvisen melodías para una vez finalizado volver a la estructura original. Eso debería aplicarse en el fútbol, una solidez, un plan defensivo y luego un quinteto, un cuarteto o un trío que improvise (véase jugadas de ataque) pero que vuelvan cuando el juego (la canción) lo necesite a la partitura original (defender).

Cuando en 1957 tras dos años junto a Miles estaba en la cima del jazz y fue despedido por su adicción a la heroína, supo que había tocado fondo. Las drogas aparecieron en su vida mucho antes, cuando tocaba junto a Dizzy Gillespie a finales del año 49. En 1957 y ya en New York decide que las drogas y el alcohol se han acabado y abrazó una espiritualidad que siempre había tenido pero con mayor fe. Estudioso de todas las religiones se convirtió en un ser celestial donde el concepto del infinito influenciado por Einstein fue el eje de su viaje musical desde entonces. Practicaba a todas horas y avanzó tanto en su técnica y en su estilo que parecía que no sabia a dónde iba, pero es que como dice Carlos Santana Trane no tocaba música, tocaba “la vida”. Junto a Jimmy Garrison, Elvin Jones y McCoy Tyner crea sus mejores trabajos en especial ese eterno ‘A Love Supreme’. Mi reflexión es que este año el equipo, sobre todo con Gallego, estuvo excesivamente encorsetado y no se dio valor al Coltrane del equipo, Melendo. Ese jugador es nuestro Coltrane y como él, el vórtice de posibilidades que empujaba al resto a dar su mejor versión de ellos mismos. El equipo debe ser más Jazz y menos banda musical militar. Melendo debe ser el solista de un ataque con libertad para improvisar, hasta que un entrenador no entienda que el mayor virtuoso del equipo debe ser libre para ayudar a este, no daremos con la tecla adecuada.