Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Selecciona la edición que deseas consultar:

 

OPINIÓN QUIQUE IGLESIAS

Mejor que aquella noche de Reyes…

El Espanyol jugó ayer una primera parte de manual, con jugadores que parecían moverse de memoria, como si llevaran años con los mismos automatismos y el mismo entrenador. Y no es así.

Quique Iglesias Quique Iglesias
08/10/2018

 

Al descanso, aún sobrecogido por el gol de Ekambi, coincido en la tribuna de prensa con el maestro de muchos de nosotros, Manolo Cánovas. “¿Manolo, recuerdas algún Espanyol mejor que éste?”. Y contesta, rápido y certero como siempre. “No, querido, quizá el de aquella noche de Reyes, también contra el Villarreal, en Montjuïc, pero esa noche fue más por el acierto. Lo de hoy es puro fútbol”. Dardo en la diana.

Aquel Espanyol ganó 3-0 al Submarino Amarillo en el incipiente invierno de 2008, con Valverde en el banquillo (Tamudo, dos goles, y Valdo). Se durmió en Champions, antes del descalabro en la segunda vuelta de la Liga. Los chicos de De la Peña bordaban el fútbol semana tras semana. Como estos de hoy, con Rubi al frente, y su Darder en el campo, el faro que todo lo guía. Han pasado más de diez años para que hayamos podido vivir una sensación similar. El Espanyol jugó ayer una primera parte de manual, con jugadores que parecían moverse de memoria, como si llevaran años con los mismos automatismos y el mismo entrenador. Y no es así. Cuesta también encontrar precedentes en el fútbol actual que con la llegada de un nuevo entrenador se logre la excelencia tan pronto.

Y casi mayor mérito que la excelente primera parte podríamos dársela a la reacción de la segunda. Lógicamente, con el campo más abierto y las piernas pesadas, el fútbol dejó paso a una especie de épica que puso a la gente en pie. La comunión entre el equipo y la grada fue conmovedora. Además, los cambios mejoraron lo que parecía inmejorable. No hay ni una sola mala lectura de lo sucedido ayer. Ni las ocasiones falladas por Borja Iglesias deben hacer albergar ninguna duda sobre las bondades que parta el ‘Panda’ al fútbol espanyolista.

No es por casualidad que ayer ya fueran más de 20.000 pericos los que decidieran tomarse la molestia de acudir a Cornellà-El Prat. Ya se ha convertido en un placer. Y tendrán que ser más. Llega un mes de octubre en el que no se va a jugar más en casa. Ahora toca esperar al parón siempre inoportuno. Se visitará luego Huesca (Rubi y su pasado) y Valladolid (Sergio y su pasado), por lo que habrá que controlar los elementos externos y más relacionados con lo emocional que con lo deportivo. Ahí tendremos la prueba definitiva: ganar fuera de casa, que pasa por ser la única asignatura pendiente.

Si son capaces de seguir con esa manera de jugar al fútbol no hay nada que temer. Lo de ayer, y entiéndanme la exageración, da un crédito que vale para una década… casi como el de aquella noche de Reyes de 2008 en Montjuïc.

Las noticias más...