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CONTRACRÓNICA

Manual de cómo tirar otro partido a la basura

El ‘callo’ hay que darlo los 90 minutos, no solo al final y sin nada ya que hacer para poder decir que no dejaron de intentarlo

Marta Mendoza Marta Mendoza
28/01/2019

 

El ‘clàssic real’ es lo que volvió a hacer el equipo en los primeros minutos, tirar el partido a la basura. Una vez más, este Espanyol demostró que es un equipo roto, que no ofrece garantías y que se aguanta con pinzas. Un equipo que hace aguas en defensa y que no ofrece ninguna fiabilidad. Un equipo muy tocado psicológicamente y en el que ni en el banquillo tiene soluciones. Sin duda, la situación, tras sumar un pobre 3 de 30, es más que preocupante. Un bagaje que ha encendido los ánimos, está dejando la grada vacía y que ha cambiado el ‘Darderismo’ por no nos quedará otra que luchar por la salvación. Llegó la época de la autodestrucción y los nervios. Algo en que, tristemente, este club es experto.
Como en experto se ha convertido el plantel de Rubi en dilapidar sus opciones en un encuentro desde los primeros compases. Algo que ya sucedió ante el Girona, la Real -aunque en eso caso lo pudieron maquillar-... Ya van muchas veces en que el equipo se ha despedido de los tres puntos nada más saltar al verde. Y ante el peor Madrid de los últimos años fue una demostración más. Minuto 15 y 0-2 en el marcador. Poco más que añadir.

Este Espanyol parece que no se cansa de tropezar con la misma piedra. Y eso ayer ya se tradujo en tímidos silbidos en la grada. La pericada está cabreada y preocupada a partes iguales. No es para menos.
Baptistao suavizó el desaguisado inicial con un trallazo que acababa con su frustración, -no veía puerta desde el 2 de septiembre ante el Alavés- y brindaba cierta esperanza con el 1-2. Pero antes del descanso, nueva demostración de pasividad y lentitud, y 1-3 de los que duelen. De los que escuecen al ver que el rival andando y con algún fogonazo tiene suficiente para lograr un marcador muy favorable. Pero tranquilos, vendrá Wu Lei -ironia modo on que ojalá me pueda comer con patatas-.

Tome nota Mr. Chen
Lo mejor de todo esto, si es que puede haber algo, es que el presidente del Espanyol lo vio todo desde la grada. Espero que entendiera que así no podemos seguir. Que hay que actuar y traer refuerzos. Y que traer saldos u experimentos por ver si pueden funcionar, no es la solución.
Como también espero que alguien le comunicara la odisea que supone ir y entrar en el campo. No puede ser que el partido haya empezado y que haya colas de mil demonios en las puertas de entrada al templo. Lo de la famosa rotonda y aledaños es ya un tema aparte. Pero es impepinable que permitan que los ‘valientes’ que acuden a animar al equipo, valientes por el frío, la mala dinámica del equipo..., no lleguen a sus localidad a tiempo. No hastiemos más a los fieles. La asistencia al campo ya es suficientemente desoladora como para encima propiciar que cada vez sean más los que se queden en casa. Por el bien de todos, trabajen en ello.

Defensa de trapo
La zaga perica fue un juguete en manos de Benzema. Con el cuarto gol todos salieron en la foto después de que el Madrid tocara dentro de área a placer hasta que Bale remató al fondo de las mallas. De nuevo, imperdonable.
Reaccionó tímidamente el equipo con los cambios introducidos, pero ya era tarde. Había que salir enchufado desde el inicio, no al final tirando de orgullo y cuando el rival estaba con uno menos. Parecía que tras el cuarto gol el resto de minutos estarían de más, sería alargar la agonía y desgastar al equipo. Y en parte fue así. Pero Rosales, en la recta final, con el segundo gol lo maquilló todo un poco. Pero que eso no nos engañe y empañe otro mal partido. El ‘callo’ hay que darlo los 90 minutos, no solo al final, sin nada ya que hacer, y para poder decir que el equipo lo intentó hasta el final. Ya no cuela, lo siento.

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