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OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

El maldito interruptor de la luz

Mucho parecen hoy las bajas de Marc Roca y Sergio García para este Espanyol. Al menos, para su identidad: uno es crucial en la salida, cosa mala en el segundo acto de ayer; el otro, Sergio, ya venía suponiendo media vida para el ataque perico

Oriol Vidal Oriol Vidal
02/12/2018

 

Getafe siempre ofusca, y no les digo ya con torres de iluminación intermitentes. Sucedió lo que podía pasar y sí, aquí lo tenemos: el momento más delicado cuando todo era ilusión y hasta múltiples (y razonables, viendo lo que ofrecía el equipo) cuentos de la lechera. Ahora, en cambio, lo que asoman la cabeza son las cuentas, viendo el calendario inminente, y el miedo a pegarse otra leche. El orgasmo de curso ha derivado en impotencia tras el ‘coitus interruptus’ del Pizjuán. El error clamoroso de Hermoso como paradigma. Pero en los momentos bajos, afrodisíacos: una Copa para el remonte y el siempre excitante derbi.

Mucho parecen hoy las bajas de Marc Roca y Sergio García para este Espanyol. Al menos, para su identidad: uno es crucial en la salida, cosa mala en el segundo acto de ayer; el otro, Sergio, ya venía suponiendo media vida para el ataque perico: malicioso entre líneas, violinista en la percusión, inventor de lo diferente y quizá el único realmente desequilibrante, con ese penúltimo pase decisivo o más, incluso, el antepenúltimo: el verdaderamente generador. Sin ambos, nadie alumbró al Espanyol. Y Rubi, con toda su buena fe con el movimiento de David, acabó desvistiendo a un santo para intentar vestir a otro. Ni orden, ni concierto. Una bicoca que el Getafe se zampó con poco, con poquísimo.

Que “el globo se deshincha” o “el sueño se desvanece” quizá eran noticias demasiado esperadas por algunos. Hay más de un síntoma de agotamiento (mal ayer Granero, peleado con sí mismo Darder, laterales sufrientes y Piatti sin reconocerse). Lo sumas todo y te genera un bache y las consiguientes dudas. Demasiadas, para que el equipo interpretara el juego de forma más valiente, como deseaba Rubi, según se quejó en la rueda de prensa. Pero toda la audacia de Rubi también se ha sustentado en una gestión conservadora del vestuario (qué remedio, sin fichajes: mejor rescatar lo mejor de Hernán, de Baptistao, de Pablo). El peaje, el poco rodaje de la juventud, que ahora se verá exigida en la tormenta. Bien: no será el mejor escenario, pero pueden cumplir y lo harán. Melendo parece más que nunca imprescindible.

Fastidia que este diciembre pueda regresar al Espanyol a la casilla de salida (ya saben: del 8 al 14 y tira porque no hay más remedio). Pero de la misma manera que la magia ha quedado encapsulada en alguna parte, también recuperar el hechizo debe de ser posible con algún giro de guión. Los argumentos están y los retos de altura han de servir para volver a sentirse capaces y descarados. Veremos cómo sigue esto. Empezando por el derbi, que lo empieza a jugar Gerard.

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