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OPINIÓN DANI BALLART

Lluvia de goles

Era un día muy esperado. Demasiado tiempo de sequía europea hacía que afrontáramos el primer reto europeo en Cornellá con mucha ansia

Dani Ballart Dani Ballart
27/07/2019

 

Era un día muy esperado. Demasiado tiempo de sequía europea hacía que afrontáramos el primer reto europeo en Cornellá con mucha ansia. Tres horas antes del partido el centro comercial ya estaba lleno pericos. Saludos, abrazos, fotos...todo era alegría. Como si hiciera una eternidad que no viéramos jugar a nuestro Espanyol. Pero es que el perico es así. Para ser un rival sin cartel, las gradas ofrecieron un aspecto espectacular. Llegar al estadio en temporada nueva da la sensación como si estrenases piso, ya que las caras eran de alucine. Los pocos islandeses presentes eran inconfundibles, todos rubios y blancos como la leche.

El partido empezó y los islandeses se ponían a verlas venir. Dos líneas de cuatro bien juntas donde el Espanyol no encontraba la fórmula para entrar. Todos cerca de la portería rival pasando el balón por fuera de un lado a otro sin efectividad. Gallego desde la banda se movía más que algunos jugadores. Una actitud, la del míster, que le delataba como principiante. Hizo llamar a la banda para dar instrucciones a Javi López, Granero, Víctor Sanchez y Borja.

Una primera parte sin historia dio comienzo al festival de la segunda. Los centros empezaron a prodigarse y los goles no tardaron en llegar. El primero fue como una bocanada de oxígeno. La presión también la sienten los jugadores y sus ganas de ganar y convencer les hicieron tomar decisiones precipitadas en la primera parte. Pero ese gol de Chucky dio paso al festival. Los goles caían y caían con una grada entregada y una alegría colosal. Eliminatoria dictada para sentencia. La unión hace la fuerza y todos estuvimos soberbios.