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OPINIÓN ROGER MACÍAS

¡Hogar, dulce hogar!

El Espanyol sale a morder en los partidos en casa y solo la puntería impide que al cuarto de hora ya manden por 2-0

Roger Macías Roger Macías
08/10/2018

 

Cuatro partidos en Cornellà-El Prat y cuatro victorias. Y solo un gol encajado en una racha defensiva que, por cierto, acabó ayer. Los primeros 45 minutos fueron un gozo total. O 44’, hasta que llegó el gol del empate con la incertidumbre del VAR. El gran juego desplegado y las numerosas ocasiones merecieron que al descanso el encuentro estuviera sentenciado, tranquilamente con un 3-0, por ejemplo. El ritmo con el que entran en los partidos en casa los de Rubi es endiablado. Quizá en el segundo tiempo físicamente lo acusaron un poco. Pero aún así el Espanyol siguió creando ocasiones y siendo superior a un equipo europeo como el Villarreal. 3-1 y licencia para soñar.
Ayer comprobamos que el Espanyol está muy a gusto en su estadio. Como debe ser. Esperemos que eso se vea reflejado poco a poco en la asistencia. La de ayer fue la mejor de la temporada, pero 20.032 ante el Villarreal en un buen horario siguen siendo pocos. Estoy seguro que semana a semana esta cifra irá creciendo, porque el juego y los resultados invitan a ello.
Son ya cuatro victorias seguidas en casa para empezar la liga y en el recuerdo están las siete con las que se inició la temporada 2010-11 en el mejor estrenó en Cornellà-El Prat. El récord absoluto son las nueve de la 1975-76 y 1952-53. Lo cierto es que al Espanyol le ha costado convertir Cornellà-El Prat en una fortaleza en estos nueve años de existencia y eso se antoja imprescindible para luchar por Europa. La mejor puntuación en el nuevo campo fue en esa campaña 2010-11, con 35 puntos. Ahora, con doce en solo cuatro duelos, ya se lleva un tercio de esa puntuación. Y ganar al Villarreal por primera vez en este campo es un muy buen síntoma.
Por cierto, la última vez que se ganó al ‘Submarino Amarillo’ en casa fue en la campaña 2007-08, en ese 3-0 en Montjuïc que situó al equipo tercero mediada la campaña con Valverde en el equipo. Hoy nos situamos quintos y esperemos que no nos coja la famosa pájara de aquella lamentable segunda vuelta que dejó al equipo sin Europa (y a algunos jugadores sin Eurocopa...).

Salen a morder
Una de las grandes diferencias de este Espanyol que nos ha cambiado Rubi en un abrir y cerrar de ojos es cómo salen a los partidos, especialmente en casa. Ya va siendo costumbre que en el primer cuarto de hora generen varias ocasiones y merezcan marcar tranquilamente un par de goles. Pero, y a pesar que ayer acabaron marcando tres, aún no tienen la puntería del todo afinada, especialmente Borja Iglesias. Junto a Baptistao, son los dos jugadores que más les está costando marcar, teniendo en cuenta las ocasiones que suelen tener.
Desde el primer día Rubi dejó claro que consideraba a Hernán Pérez un jugador muy aprovechable. Por algo le conoce del paso de ambos por el Valladolid. Debo reconocer que ayer el míster me sorprendió poniéndole de titular tras nueve días sin jugar, con lo que no era necesario rotar. Pero es evidente que Hernán está notando positivamente la confianza del míster, no para de correr por la banda derecha y ayer fue el que abrió el camino de la victoria con su gol. Sorprendentemente, al filo del descanso el Villarreal empató después de que el VAR analizara la jugada por posible fuera de juego. Un VAR, por cierto, que no entiendo cómo no concedió penlati sobre Borja Iglesias en la primera jugada del partido. En ambas jugadas, me sorprendió que el árbitro De Burgos Bengoetxea no se molestara en ver las jugadas repetidas y tuviera fe ciega en sus compañeros del VAR. Si es el colegiado principal, en las jugadas como mínimo dudosas, como era el caso, debería asumir la responsabilidad.

Susto Gerard
El canterano, bien recibido, tuvo el empate a dos en los últimos minutos en un mano a mano con Diego López. No solía fallar estas ocasiones en Cornellà-El Prat. Pero ayer sí, porque el Espanyol de Rubi tiene la buena costumbre de minimizar a sus rivales.

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