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OPINIÓN DE CHICA

Gracias Rubi… y Perarnau

Queda mucha liga, pero estoy orgulloso de que Perarnau y Rubi hayan hecho que el Espanyol tenga una idea y un patrón de juego definido

Javi Chica
17/11/2018

 

Nací en 1985 y en 1995 firmé por el Espanyol que se convirtió en el equipo de mi corazón. Y desde que tengo uso de razón, no lo había visto jugar así.
No me sorprende su arranque liguero, ya que conociendo a su entrenador, podía pasar. A lo largo de mi carrera he convivido con bastantes técnicos y de todos he aprendido algo, pero cuando me nombran a Rubi me cambia la cara. Le tengo mucho afecto. Estuve dos etapas con él, con una diferencia de diez años, y en ambas disfruté del fútbol, algo que es complicado. Es difícil encontrar a algún jugador que haya sido entrenado por él y tenga malas palabras hacia su manera de entender y hacerte entender el fútbol, independientemente de si ha jugado más o menos. Y ahí está su secreto. Cada jugador es diferente, pero a todos nos gusta ser protagonistas, y él los considera a todos importantes y lo demuestra. Tiene su once, pero es capaz de tenerlos enchufados a todos.
Por otro lado aparece la figura de Òscar Perarnau. Su primera etapa en el club no fue fácil, ya que la economía apretaba. Le encargaron hacer mucho con poco y es difícil. Confió en el ‘hambre’ de futbolistas como Lanzarote, Montañés, Abraham... y creyó en Sergio González para comandar el equipo. Conocedor de los problemas del club apostó por la gente que llevaba años buscando esa oportunidad, jugadores de calidad pero sobre todo de equipo.
Hace poco más de un año, el club lo reclamó sabedor de su conocimiento, de su dedicación pero sobre todo de su amor por el Espanyol, para enderezar de nuevo la situación, después de una gran inyección de dinero de Chen Yansheng. Ahora, el club volvía a tener algún problema y Perarnau volvió a hacer de las suyas y miró a casa, más concretamente a Joan Francesc Ferrer Rubi.
Queda mucha liga, pero estoy orgulloso de que Perarnau y Rubi hayan hecho que el Espanyol tenga una idea y un patrón de juego definido, donde todos suman y se sienten importantes y que la afición está feliz y con ganas de ver al equipo. Este éxito es culpa suya, así que gracias.

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