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CONTRACRÓNICA

Los goles vitales de Wu Lei y la astucia de Jesús Salvador

Diego López, advertido por su preparador, subió hasta el área para decirle a Embarba que la barrera del Sevilla solía saltar mucho y que le pegara por abajo

Marta Mendoza Marta Mendoza
17/02/2020

 

Quién marcará si no está R.D.T.? Esa era la gran incógnita en la previa de este partido, la gran preocupación de la pericada. Preocupaba la ausencia del ‘killer’, pero Wu Lei decidió volver a salir al rescate emulándolo en una jugada de oportunismo que daba alas a un Espanyol que sacó del Pizjuán un punto muy valioso. Tuvo los tres en la mano, pero la expulsión de Víctor Sánchez lamentablemente fue determinante para que volaran dos y solo se amarrara uno. Por lo que hay que darse con un canto en los dientes por haber sacado un resultado así en un feudo maldito para los pericos y ante un rival de la entidad y el talento del Sevilla. Hay que irse contento. No se engañen, todo el mundo lo firmaba antes del inicio.

Miedo sentimos todos cuando en la lista de convocados no vimos al nuevo ídolo perico, pero Abelardo en la previa ya advertía que se necesitaba más gol. Que fueran más los jugadores que se sumaran a esa tarea. Y así fue. Embarba demostró que también ha caído de pie en la entidad blanquiazul y que ha llegado motivado para ayudar en la causa. Pero no menos motivado estuvo Wu en el segundo. En el tanto de la remontada que retumbó en China y heló el Pizjuán. Por fin se desquitaba un experto en desaprovechar ocasiones para empezar a decantar la balanza (como ya ha pasado en numerosas ocasiones se pasó de un posible 0-1 con el ‘7’ como protagonista a encajar el primero), pero también en marcar los de la estocada. Los decisivos. Volvió a aparecer tras el derbi. Le dio la vuelta al electrónico. Él, que ante el Getafe logró el empate y lo mismo ante el Barcelona. Él, que ha abonado al cuadro perico a jugar a mediodía para que en su país puedan seguirle pero en cambio haya ido perdiendo protagonismo en el once. Pese a ello, correspondió a lo grande a la oportunidad que se le brindó de inicio.

Lo mismo de siempre
Cuando los errores individuales no cesan pasan estas cosas, que siempre empiezas con los partidos muy cuesta arriba y en desventaja. Suerte que el equipo ya está curtido en ello y no acusa este tipo de golpes. Está inmunizado. Lo asume y sigue. Y suerte. Porque gracias a ello, y a una decisión arbitral surrealista, Embarba, que en esta ocasión no tuvo que pelearse con nadie por asumir los galones y tomar la responsabilidad de lanzar la falta desde la frontal del área, ya que R.D.T lamentablemente se quedó en Barcelona por molestias, no falló. Lanzamiento magistral raso por debajo de la barrera y locura. Empate y a por un escenario nuevo. Igualdad y todo abierto. El gol les sentó bien. Y en Sevilla el VAR fatal. No era para menos. No se entendió nada en esa revisión que no benefició al cuadro perico. ¿Todavía hay alguien que entienda a esta tecnología y cómo se aplica? Está claro que no. Pero lo curioso de esa jugada no fue ella en sí. Ni que no se le sacara roja a Sergi Gómez, porque Calleri sí estaba ya armando la pierna para disparar. Allí la anécdota fue que en medio del barullo Diego López subió al área a contarle algo a Embarba. Extrañó verle por allí. Pero todo tenía una explicación y fue el propio atacante el que resolvió las dudas. El preparador de porteros, Jesús Salvador, tenía muy bien estudiadas este tipo de acciones, de ahí a que apuntara que la barrera del Sevilla solía saltar mucho y que había que probar con un disparo raso al palo corto, donde no llegara el portero. Y así fue. Ejecución magistral de Adrián, que superó incluso la estirada de Banega por detrás de la barrera y mención más que merecida para Jesús Salvador, ya que medio gol fue suyo. Hubo una cadena de transmisión de información que terminó con el balón al fondo de las redes. Un logro de todos que demostró que los detalles marcan la diferencia.

Como también es digna de mención la resiliencia de este equipo para superar las adversidades así como lo espectacular que estuvo la afición sevillista en el minuto 21. Gran ovación en memoria al eterno capitán, a Dani Jarque. Nombre que fue coreado al unísono en el Sánchez Pizjuán. Pelos de punta. Muestra de empatía y de humanidad. El fútbol, por suerte, todavía tiene grandezas como esta que por mucho que ya haga tiempo que se viene repitiendo no deja de emocionarnos. Ellos, lamentablemente, también saben de qué va eso de perder a un referente en circunstancias tan trágicas.

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