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OPINIÓN QUIQUE IGLESIAS

Girona es el rival, no el enemigo

Solo desde hace un año, el Girona, de estreno de todo, se ha convertido en un rival futbolístico de primer nivel

Quique Iglesias Quique Iglesias
24/11/2018

 

Llega el rival, que no el enemigo. Porque el enemigo es el Barcelona. Y lo será para siempre. Lamentablemente, la realidad ha provocado que Espanyol y Barça no sean rivales tan a menudo como sería deportivamente aconsejable. No hace falta dar muchas explicaciones más. Como tampoco habría que darlas para justificar que el Espanyol es el segundo club de fútbol de Catalunya. Fundó la Liga en 1929, solo se ha perdido cuatro temporadas de Primera, es múltiple campeón de la Copa de España...

Solo desde hace un año, el Girona, de estreno de todo, se ha convertido en un rival futbolístico de primer nivel. Y bien que nos parece para la salud del deporte en nuestra cercanía. No hay enemistad. No puede haberla entre dos ‘personas’, ‘clubs’, ‘entes’, que no se han ni cruzado las miradas durante toda su historia. A partir de aquí... hablemos.

Hablemos del partido de mañana que pasa por enfrentar al único equipo que lo ha ganado todo en casa con el único que no ha perdido a domicilio. Así que solo puede quedar uno. Desde el punto de vista perico, el simple hecho de volver a meterse en la pelea por dar caza al enemigo (el Barça para más señas) debe ser suficiente aliciente como para que tanto en el campo como en la grada haya motivación máxima. La respuesta del equipo me la conozco. La de la afición, la espero. No se puede fallar. Hay que ir al campo porque ellos se lo merecen. Y, qué caray, que todavía escuece el 0-1 de la pasada campaña con el gol de Timor y las reacciones de Stuani ante David López, por ejemplo. En ese momento, los arribistas quisieron arrimarse a un sorpasso en una inútil clasificación a la catalana.

Casi un año ha pasado ya. De los gritos (pocos y cortos) de “Quique, vete ya”, hemos pasado a un idilio sin fin entre la afición y un equipo que, ahora sí, tienen el apoyo moral que necesitaba para creer en sus propias posibilidades. Tengo fundadas dudas de que sea gracias al “legado” dejado por Quique, como ha dicho esta semana el propio ex entrenador blanquiazul. Sus palabras quedaron en poca cosa apenas unas horas después: “Aquí el que nos ha cambiado ha sido Rubi”, dijo Sergio García ayer en conferencia de prensa. Es unánime en el vestuario. El entrenador es el alma máter de esta transformación que ha llevado al Espanyol a sentirse capaz de llegar a Navidad en los más alto de la Liga. Y en este camino se cruza un rival, el Girona.