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CONTRACRÓNICA

Game over. El juego con Gallego al mando se acabó

Llegó la hora de tomar una decisión en vistas a que la estabilidad, el buen juego y los resultados no casan con David Gallego

Marta Mendoza Marta Mendoza
07/10/2019

 

Game over traducido del inglés significa fin del juego. Es un mensaje tradicional en los videojuegos que generalmente señala que el juego ha finalizado tras un resultado negativo o bien cuando el jugador acaba el juego o la partida. Y eso extrapolarlo al Espanyol vale en todas sus formas. Por lo que ayer ese fue el mensaje que saltó parpadeante para el técnico perico tras la nueva deshecha liguera en Mallorca. El juego con Gallego al mando se ha terminado. El crédito se ha esfumado. El equipo necesita un cambio si no quiere comprometer una temporada que empezó siendo muy ilusionante y que, a pesar de seguir vivos en Europa, se está viendo seriamente comprometida. La preocupación es inevitable.
La situación es preocupante y esto no para. El calendario en breve se empezará a poner cuesta arriba y el equipo necesita espabilar tras igualar el peor inicio de la era Cornellà-El Prat. Llegó la hora de tomar una decisión en vistas a que la estabilidad, el buen juego y los resultados no casan con David Gallego. El triunfo en Moscú pareció aportar un poco de aire, pero ayer se confirmó que todo fue un espejismo. Que lo del CSKA Arena fue solo flor de un día.

Todo se ha tornado en un sin sentido que no lleva a ninguna parte. Bueno sí, a instalarse permanentemente en la zona de descenso. Algo que, visto lo visto, se han ganado a pulso jugadores y cuerpo técnico. Aquí nadie se salva. Tampoco los que deben tomar las decisiones.
Se quejaba el míster del poco tiempo de descanso entre un partido y el otro. Pues va él y repite once a excepción del sancionado Calero y el lesionado Calleri. ¿Qué esperaba que sucediera? Imposible entender una decisión así. Esta nueva titularidad era un premio, sí así lo consideraba, envenenado en toda regla. Una putada digan lo que digan. Le pesaría más aquello que dicen de que cuando las cosas funcionan, mejor no tocarlas. Nuevo error. Su equipo estaba fundido. Su plantel volvió a cometer errores de bulto y eso es inadmisible a estas alturas del campeonato. Y más todavía cuando vas mucho más rodado que el resto por haber empezado a competir antes. Eso tendría que estar pulido desde hace mucho tiempo. Errar es humano, pero de vez en cuando. Porque cuando eso se convierte en una costumbre, casi un vicio, hay que hacérselo mirar. Por tiempo no habrá sido.

Déjà vu
Como era de esperar, se repitió el mismo guión de siempre. Ya saben. Recibir un gol en contra, empezar a remolque y firmar una mala primera parte. El problema es que la segunda no fue mejor y el resultado ya lo conocen. Misma idea de querer desgastar al rival y mismo resultado, minutos y minutos tirados a la basura. Esfuerzo en vano y sin premio. Espanyol irreconocible. Equipo sin rumbo. Jugadores sin alma y perdiendo de forma preocupante el buen nivel que han llegado a demostrar no hace tanto. Incluso el idilio que tenían a domicilio, donde hasta ayer no conocían la derrota, ayer se les acabó. Así que uno de los pocos argumentos que podía tener el de Súria a su favor ayer se esfumó. Por ello, debe venir alguien que reflote al equipo en todos los aspectos, porque además, la inoperancia en las dos áreas es importante. Los números cantan. El Espanyol es el segundo peor equipo de esta liga. Y eso, tras venir de un fin de temporada para enmarcar, es muy duro de digerir. Es más, no se debe permitir. Hay mejor equipo que entonces y por ello hay que exigirles volver a pelear por estar entre los mejores. Hay que evitar que estar vivos en tres competiciones -la Copa empieza en diciembre y en Europa esperamos seguir adelante- nos pueda pasar factura y lo acabemos lamentando en liga, que al final es lo que nos da de comer y lo que ante las adversidades hay que priorizar.
Pulsen ‘reset’ y volvamos a empezar. Todavía hay tiempo.