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OPINIÓN ORIOL VIDAL

Un flashforward espectacular

Pedrosa aceleró al RCDE y el viaje en el tiempo ante el Atlético resultó un lujo

Oriol Vidal Oriol Vidal
06/05/2019

 

Plenitud, por fin. Lo merecía el Espanyol, tan lastrado por finales infaustos. Lo merecían Rubi y su gente, creyentes siempre en su quehacer, incluso en la zozobra de los resultados y el entorno. Y, por supuesto, lo merecía la afición, que disfrutó de lo lindo ante la imagen del futuro: no solo por la espectacular zamarra nueva de Kelme, sino, sobre todo, por la promesa de fútbol latente que tantas veces había dejado este equipo y que ayer cristalizó con armonía y juego vibrante, para que todo el mundo la advirtiera con claridad.

Pedrosa aceleró al RCDE y el viaje en el tiempo ante el Atlético resultó un lujo. Un flashforward memorable. El equipo sólo concedió en dos errores de Hermoso y de Diego que solventaron ambos con papeles cambiados: de culpable a redentor, todo un aviso de lo que iba a ser la tarde. Rubi confía en sus cálculos y su apuesta se tradujo en un once espectacular, con Rosales y Pedrosa y un centro tocador. Roca y Melendo dándole al talento y el toque y Granero y Darder partiéndose el alma. Entre todos redujeron el Atleti a un pelele de vuelta de todo, como el pobre Juanfran. La tortura a la que le sometió Pedrosa con sus llegadas a tumba abierta fue descomunal, y seguro que hasta influyó en el absurdo penalti sobre Puado. El triunfo del descaro.

Feliz fue el templo con sus niños en plan dioses. Melendo regalando combinación, arte a cascoporro y goles al Panda: ojalá un final de oro de ambos, para acabar de soñar. Darder rugiendo y pensante: el partido respondió a su deseo ambicioso de pretemporada. Y Marc Roca, madre mía... qué decir de Marc Roca. Ve espacios que nadie ve, pases insospechados y ayer se merendó a Rodrigo, el otro mediocentro de lujo con quien puede disputarse el futuro internacional. Muy bonito, esto de ver un Espanyol de casa y con un horizonte excitante.

Quedó algo por debajo Wu Lei, al menos, a mi modo de ver. La superestrella china merece una pretemporada tremenda para no sentirse extraño y si es que la Liga Europa no lo impide. Si el Espanyol logra encajar del todo esa pieza, el tetris perico pasará de nivel. Y para rematarlo, el filial, con otro racimo de futbolistas deseosos de hermanar las consignas de Gallego con los esquemas de Rubi. Si esto tenía que ser el principio, no se me ocurre otro mejor. El Espanyol del 65% que decíamos hace diez días se acercó ayer al de la fuente de los deseos.

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