Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

LA CONTRACRÓNICA

Estuvo cerca, pero no perdamos la cabeza

No es tan fácil brillar cada semana, pero el problema es que e nos tienen muy mal acostumbrados. Nos quedamos con la miel en los labios”

Marta Mendoza Marta Mendoza
27/10/2018

 

Antes del gol del empate de Verde mi contracrónica empezaba de la siguiente forma: “Dijo el mítico Jaume Creixell ‘me la tallo y em faig monja’ y yo, pese a que no tengo lo que hay que cortarse y que el contexto es muy diferente, lo suscribo todo tras el triunfo en el José Zorrilla. ¡Este equipo es líder! ¡Bendita locura!”. Pero hubo un cambio de guión inesperado que no negaré me supuso un gran bajón. Pese a ello, y con las pulsaciones ya en su ritmo normal, quiero sacar el lado bueno de este punto. Y es que no nos engañemos, no somos infalibles. Para todos aquellos que hemos aprendido a estar abonados al sufrimiento, para los que buscábamos cualquier excusa para ser optimistas, para los que pese a ir mal dadas nunca desfallecimos, en definitiva, para todos los pericos, ni en nuestros mejores sueños no imaginábamos tener la posibilidad de asaltar el liderato. Por motivos más que obvios todos hemos abrazado la fe de Rubi y Borja Iglesias se ha convertido en nuestro profeta, pero en esta ocasión no hubo milagro. El Valladolid ya se ocupó de ello.


Desde el pitido inicial quedó claro que no es tan fácil brillar cada semana, pero el problema es que este equipo nos tiene muy mal acostumbrados. Tuvieron minutos espesos los blanquiazules y los de Sergio González dieron sensación de peligro. Pero tras la acción magistral del Panda, con uno de esos goles, o mejor dicho golazos, en las que el jugador le pega con el alma, el equipo de Rubi fue otro. Se puso el traje de líder y se lanzó en ataque protagonizando constantes llegadas y acciones claras de peligro. El Espanyol volvió a brillar, jugaba. Darder no se cansaba de servir caramelos para los delanteros y Hernán demostró que está mejor que nunca. Melendo volvió a hacer magia, ¡qué clase!, Diego López estuvo impecable (aunque en la jugada fatídica final pudo hacer más, pero es humano), Dídac providencial atrás…
Al no llegar el gol de la sentencia y con el Valladolid entregado, tocó sufrir. No nos engañemos, sin eso no seríamos el Espanyol. Además, en esta vida no se puede tener todo. Casi se nos sale el corazón por la boca cuando, con todo a su favor, Alcaraz demostró que sigue siendo perico (militó en el fútbol base blanquiazul, concretamente en el Juvenil), pues nos perdonó el empate . Lo pasó realmente mal el Espanyol, que no se encontraba y había perdido su capacidad para llegar arriba con facilidad e inquietar. Collaba el Valladolid y de ahí a que Rubi moviera banquillo buscando un poco de contención. Vivimos momentos de agobio, pero se iba aguantando. El balón no duraba, las fuerzas flaqueaban, pero se iba achicando agua. Apretaron los dientes.

¡Sorpresa! ‘Amarrategui’
Por primera vez, Rubi dejó a un lado su tremenda vocación ofensiva y nos mostró un nuevo registro conservador con el cambio de dibujo tras la entrada de Óscar Duarte por Sergio García. El técnico perico pareció renunciar a ir a por el segundo y prefirió ser más conservador y luchar por mantener la renta. Y es que tal y como estaba el partido y lo que había en juego, podríamos decir que la ocasión lo merecía. Sobrevivían, pero estaban demasiado aculados.
Un gesto que dejaba entrever la tensión que se vivió en el verde del José Zorrilla lo protagonizó Mario Hermoso, en una de las enésimas intentonas pucelanas, que no dejaron de ponernos nerviosos, celebrando un providencial rechace suyo en defensa al más puro estilo Rafa Nadal.
El equipo acabó fundido, se vació, y al final fue castigado. Estaba meritando mucho más su rival y, de forma cruel, en el descuento, Verde nos dejó con cara de tontos y aparcó el sueño del liderato. Tuvimos que conformarnos con ser colíderes. Pese a ello, no lo olviden: estamos volando muy arriba, disfrutando, pudiendo sacar pecho, sintiéndonos orgullosos... Volviendo a disfrutar del Mágico, que al fin ha cambiado su papel de pupas y se está ganando el respeto de todos. Estas cosas ocurren y aunque no guste, el rival también juega. Nos fuimos con sensación de bajón, pero cada punto suma, seguimos en la lucha. No perdamos la cabeza.

Las noticias más...