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CONTRACRÓNICA

Esto sí es para martirizarse

El equipo poco a poco se fue haciendo pequeño, demostró tener miedo a volver a perder y los errores habituales les condenaron

Marta Mendoza Marta Mendoza
17/12/2018

 

Nos estamos martirizando mucho, no hacemos todas las cosas mal”. Eso decía Rubi en la previa del partido ante el Betis, pero la realidad es que pese a que no todo se hace mal, las acciones desafortunadas pasan mucha factura. Los errores les penalizan mucho, demasiado. Pero el problema es que no se aprende de ellos, pues dos de los tres goles que marcó ayer el Betis ya se han encajado en otros encuentros, de un desbarajuste tras un saque de banda a favor y de una nueva falta cometida en la frontal del área, una localización que es un caramelo para cualquier buen lanzador. En la previa ya les analizábamos la incidencia de las acciones a balón parado en contra del Espanyol, y ayer volvió a quedar de manifiesto para ratificar que Cornellà ha pasado de ser un fortín a un campo ‘asequible’. Paradójico en tan poco tiempo de diferencia.

Normalmente me gusta ser positiva e intentar pasar un poco de puntillas en lo negativo, pero en estos momentos me es imposible tras cinco derrotas consecutivas y ver cómo el equipo parece tocar fondo, además de no cansarse de hacer regalos de Navidad adelantados a los rivales.
En un choque en el que más allá del doble paradón de Diego en el penalti, el gol de Sergio García para adelantar al equipo y el notable debut de Pedrosa, el resto casi todo fue para olvidar. Los jugadores lucharon y tuvieron actitud. Sí, lo compro, pero entiendo que eso ya se les presupone y a veces no es suficiente, y el Espanyol ayer prácticamente ni olió el balón. Siempre fue a merced del Betis, a esperar que cometiera algún error para intentar castigarle y el colmo es que cuando estos fallos llegaron, como viene siendo habitual últimamente, marraron. Y eso, señoras y señores, la falta de acierto, también es preocupante y tiene una alta cuota de culpa en los últimos resultados cosechados, no todo es un tema defensivo.

El equipo poco a poco se fue haciendo pequeño y demostró tener miedo a volver a perder. Mostró de nuevo su peor cara y me cuesta cada vez más reconocer a un Espanyol que a principio de liga parecía totalmente otro. Han pasado de maravillarnos a desesperarnos. Cosas del fútbol. No reaccionan y las jornadas van pasando. Pero más allá del enojo, no nos volvamos locos y no empecemos a pedir cabezas. Esta gente son los mismos, pero en un momento bajo. Tenemos derecho a cabrearnos y poner el grito en el cielo, faltaría más, pero no a autodestruirnos.

Lo vivido ayer en un RCDE Stadium, que más bien pareció el Villamarín por la más que numerosa presencia de aficionados béticos, los cuales hicieron que se oyeran, especialmente hacia el final, más cánticos animando a los verdiblancos que a los blanquiazules, fue otro descalabro considerable que ahora ya sí merma la moral tanto del equipo como de la afición. Y lo de la grada, otro aspecto lamentable que dejó este encuentro, y que ratifica que la asistencia al RCDE Stadium es más que preocupante. El equipo ayer en muchos momentos pareció estar jugando en campo contrario. Una vez más, gracias señor Guasch por su brillante política en la campaña de renovación. Partido tras partido va quedando más patente que tomó la mejor decisión de su vida -ironía modo on-.

Pero lo que no es ironía, sino una verdad como un templo es que Sergio García, digan lo que digan, vale un imperio. El césped y el ambiente de Cornellà deben tener algo especial que motiva en sobremanera al de Bon Pastor, que volvió a la titularidad a lo grande tras superar su lesión, con el gol que adelantaba a los pericos. Con un tanto que ahora sí deshace el empate con Gerard Moreno y le convierte en el auténtico Rey de Cornellà. Un título que además de por los 23 goles logrados, se ha ganado a pulso por su juego e implicación. Falete es mucho Falete, y una vez más demostró que quien tuvo, retuvo. Y al hilo, el que no retuvo es el VAR. Lo siento, pero poco a poco he ido perdiendo la fe en esta nueva tecnología. Creo que empezó muy bien pero se ha torcido. Y si no que me expliquen por qué la entrada de Sidnei a Sergio, bien entrada la segunda mitad, no es penalti. De verdad que últimamente pienso que en las televisiones de Las Rozas en vez del partido ponen el estreno de la cartelera, porque, de lo contrario, es inconcebible que la acción quede impune.

Así que, en vistas de que la realidad es dura, y más tras una buena dosis de ella ante el Betis, por favor, ante el Atlético, el próximo sábado para cerrar este año, hacednos soñar otra vez. Nos habéis demostrado que podéis hacerlo, así que ese sería nuestro mejor regalo, una reacción a lo grande en el Wanda Metropolitano.

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