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OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

Épica contra lo flagrante

Se vio a un equipo harto de adversidad que se rebeló puteado (hay que decirlo así) por Munuera y el VAR (donde dormitó, qué cosas, un árbitro de Mallorca)

Oriol Vidal Oriol Vidal
18/06/2020

 

Esa doble intervención final de Diego. Ese vuelo sobre el abismo: majestuoso ante Ángel, desesperado frente a Cucurella: ese balón rodando sobre la línea. Fue el último gesto del Espanyol en el Coliseum: salvador, épico, decisivo, digno de suponer la inflexión de todo un curso. Puro instinto de supervivencia perico en el Coliseum. De un equipo harto de adversidad que se rebeló puteado (hay que decirlo así) por Munuera y el VAR (donde dormitó, qué cosas, un árbitro de Mallorca). La infame expulsión de Bernardo en el minuto 16 tuvo visos de mala fe. Pero ni eso tumbó a los de Abelardo: a mayor herida, mayor rugido. No hay otro camino... al margen de protestar en los despachos. Rufete volvió a alzar la voz.

Derrochó Calleri brega y se mataron todos. Un duelo que hasta el ‘munuerazo’ tenía visos claros de victoria, convencido el Espanyol de poder. Porque el cambio del equipo en este regreso ha sido total, con empaque bravo e insumiso, capaz incluso de enfrentarse a sí mismo. Pero no lo olvidemos: ayer le privaron de poder luchar mejor por un triunfo que allanaba las cuentas, que daba más red. Que hubiera, incluso, acongojado a los rivales en la parte chunga, y que hubiera metido a todo el vestuario sobre la ola buena: resucitados, todo fe, imparables. Al cuerpo técnico le toca rescatar el oro de Getafe, pero el margen de error sigue siendo mínimo.

Genial respuesta, esperanzadora, y lástima del eslálom de Embarba. El ex del Rayo da siempre la cara e insufla confianza al resto del equipo. Ahora, toca recuperar a R.D.T. de esa molesta tendinitis y seguir haciéndose fuerte en casa. De momento, toca valorar los dos roscos en el marcador de goles en contra. Una base para crecer y para creer. Una base para volver a ser competitivos como el curso pasado. Resurgir se conjuga desde lo elemental. El sábado, el Levantamiento.