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OPINIÓN DE NACHO JULIÀ

Empatía

A los aficionados les ha faltado entender la necesidad de ingresos de los clubes y que no podemos dejar un importante sector económico parado indefinidamente hasta que se acabe con el virus

Nacho Julià
13/06/2020

 

Vuelve la liga... o algo parecido… en esta nueva normalidad que nos va a tocar sufrir durante unos meses. Vuelve con muchas incertidumbres sobre el rendimiento de los equipos debido a las temperaturas. Con una cierta preocupación por la cantidad de lesionados que puede dejar la poca preparación de los equipos. Con muchas incógnitas sobre qué pasará si surgen nuevos contagios en los equipos. Y sobre todo, envuelta en polémica con los aficionados, ya que no van a poder presenciar los partidos más que por televisión.

Quizás lo que les diré no sea popular, pero yo esa afirmación que dice “el fútbol no es fútbol sin aficionados” la compro parcialmente.

En mi humilde opinión, desde que dos niños dejan sus carteras en el suelo, crean una portería de la nada y empiezan hacer rodar un balón, eso ya es fútbol. Cuando se juega un partido en la Meiland, un sábado a las 8 de la mañana, sin más testigo que la resaca del día anterior, eso es fútbol. Cuando unos escolares aprovechan los 30 minutos de patio para correr detrás de un balón fabricado con las platas de los bocatas, eso es fútbol. Cuando juegas pachangas benéficas de la FCPE y vienen cuatro a vernos, eso es fútbol. Cuando se disputan partidos de Tercera Regional en un campo de tierra y solo van familiares, eso es fútbol. Cuando ves un partido del RCDE por televisión, eso es fútbol. Incluso cuando marcas un gol a los culés en la Play y lo celebras como si no hubiera un mañana, eso también es fútbol.

Incluso les diré que me parece más puro el fútbol sin espectadores, el que se juega por pasión, sin dinero, sin tanta presión, sin tanto engaño, sin tantos intereses políticos y económicos. En todo caso, podría aceptar que la frase fuera “el fútbol profesional sin espectadores, no es fútbol profesional”. ¡Así si!
Lo que sí está claro es que en esta crisis se ha pecado desde todos los sectores de falta de empatía. El mundo del fútbol, por no contar con los aficionados dándoles un papel secundario cuando son el alma del espectáculo. Sus mandatarios han dejado claro que lo primero, lo segundo y lo tercero es el dinero; luego va la salud y finalmente están los aficionados que van a los estadios. Y eso con el tiempo se va a pagar muy caro.

Y por otro lado, a los aficionados les ha faltado entender la necesidad de ingresos de los clubes y que no podemos dejar un importante sector económico parado indefinidamente hasta que se acabe con el virus. Lo que no le pediríamos a ninguna empresa, no se lo podemos pedir al fútbol.
Por eso es importante hacer las paces y volver a respirar ese fútbol diferente. Pero fútbol, al fin y al cabo.