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LA CONTRACRÓNICA

¿El león? ¡Aquí la estrella del zoo es un panda!

Nadie diría de un Panda, de semblante amoroso y calmado, que pudiera tener un instinto tan ‘asesino’, más propio de un tiburón de cara a puerta

Marta Mendoza Marta Mendoza
06/11/2018

 

Nadie diría de un Panda, de semblante amoroso y calmado, que pudiera tener un instinto tan ‘asesino’, más propio de un tiburón, ya que parece oler la sangre, de cara a puerta. Pero es real. En el zoo perico la estrella y la gran atracción no es otro que el ‘Panda’, un Borja Iglesias que ha venido para triunfar y hacer las delicias de una afición que se está mal acostumbrando a soñar. Y prueba de ello son los cuatro goles en tres jornadas. ¡Qué bestia! Le faltaba marcar de cabeza, pero puestos a bordarlo, tras un delicioso centro de Dídac Vilà lo hizo. Con un tremendo testarazo decantó una primera mitad de descontrol y muy ruda. Unos minutos en los que Rubi se desquició, pues a su equipo le costó entrar, y en los que se vio lucha y dureza en el verde de Cornellà. Como no podía ser de otra forma ante los bilbaínos, hubo leña por un tubo. Y si no que se lo cuenten a Mario Hermoso, que se fue a casa con los tacos de Raúl García en las costillas.
Los leones en esta ocasión se vistieron de cazadores, pero no había forma de parar al Panda, que podía con todo, no había tiro que lo frenara. Pero la escopeta que falló en el peor momento fue la de Sergio García, que pese a que lo estaba bordando dejando detalles de la gran calidad que atesora, pudo matar el partido a la contra pero marró.
En las lista de espectáculos del zoo del RCDE Stadium, Darder y Mario Hermoso también tuvieron un show propio. ¡Qué forma de jugar! Especialmente el de Artà, que una vez más puso la magia y la fantasía al juego del equipo, mientras que el central volvió a crecerse como un gigante. Por su posición no pasa nadie. Se anticipa, no da opciones, se muestra seguro, tiene garra, se anima a ir arriba… Este chico lo hace todo bien. Esperemos que Luis Enrique tomara buena nota, pues no es para menos.
Y si seguimos con el hilo animal, al que deberían haber tirado a los leones fue a Leo Baptistao, que no estuvo nada fino. Todo lo que intentaba, a excepción de la conducción en la acción del gol, le salía mal. No está fino y en su rostro y la frustración de la grada cada vez que fallaba, quedaba todavía más patente. El brasileño hace semanas que no aparece. Se le ve superado y de ahí a ser el primer cambio.
Mandaba el Espanyol en el marcador, pero en el empapado césped tocó nadar y mucho, pues el Athletic, azuzado por sus urgencias por puntuar y huir de abajo, apretó y generó un poco de nerviosismo ante un cuadro perico que sufrió una pequeña desconexión. Pero cuando hubo ocasión, Darder prefirió hacerlo bonito que práctico, y así se desbarató una ocasión clarísima para sentenciar. Nos sobraron algunos toques. Y casi acto seguido, Sergio García ya se preparaba para encañonar pero le robaron el balón en el último instante. Se olía el segundo. Tras estos destellos, se les fundieron un poco los plomos y tocó volver a remar, pero el fútbol, la suerte o lo que fuera estuvieron con el Espanyol. El desenlace del último partido fue cruel, y en esta ocasión por suerte el guión cambió y esta vez hubo premio.

Que no nos despierten
Y puestos a cazar, además del resfriado que pudieron pillar los 14.328 valientes que animaron al equipo en el RCDE Stadium y que enloquecieron al final, el Espanyol se hizo con tres puntos vitales para poder instalarse en la segunda plaza de la general disputadas ya 11 jornadas. De locos. Otra semana más en la que todos los pericos, no me lo nieguen, miraremos la clasificación 10 veces al día si hace falta, y podremos volver a fardar como nunca. A veces intento convencerme de que esto no es normal, obvio claro, y que en algún momento se van a torcer las cosas, pero estoy disfrutando tanto, que rápido se me olvida y solo puedo pensar en lo maravilloso que sería volver a Europa por la puerta grande. Yo confío, ¡me apunto al darderismo!