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OPINIÓN QUIQUE IGLESIAS

Diego, Roberto y la vida de un portero

El balance de Diego desde que es espanyolista es para sacarse el sombrero. Bien casi siempre.

Quique Iglesias Quique Iglesias
16/03/2019

 

Dice Diego López que hay poco balones imparables. Lo debe haber pensado tantísimas veces. El portero es el futbolista que menos falla en un partido. Sin embargo, un error suyo se paga. El décimo fallo de un mediocentro puede hasta pasar desapercibido. Fútbol.

El balance de Diego desde que es espanyolista es para sacarse el sombrero. Bien casi siempre. Y menos bien cuando el resto tampoco ha acompañado. Suele pasar… En la reciente pero ya olvidada mala racha de diciembre y enero. Diego no estuvo a la altura. Lo sabe él y lo saben el resto de sus compañeros que, por norma general, tampoco estuvieron acertados, incluyendo al entrenador. Pero los resultados han ido llegando, el tono general ha aumentado y, como vasos comunicantes que son, el portero ha repuntado. Diego es hoy un seguro entre los palos con excelentes rendimiento en atajares penaltis. Paradas que dan puntos.

Con la segura salida de Roberto a partir del 30 de junio, el Espanyol se va a ver obligado a fichar un portero. “Ficharán un suplente”, dirán algunos. No estoy de acuerdo. El club debería incorporar “un titular”. Y que así se me entienda. Que compita con Diego de tú a tú sin que una hipotética diferencia de edad, de carrera futbolística o de salario hagan imposible esa competencia. Será Rubi el que decida. Y la lucha por el puesto hará mejores a los dos y, en consecuencia, al nivel defensivo del equipo. A Roberto se le giró esa tortilla desde el primer día, justo cuando Quique Sánchez Flores fichó a Diego al borde del final del mercado de verano de 2016. Ahí empezó un camino/calvario que acabará con Roberto fuera del club al final de su contrato sin que haya tenido una verdadera oportunidad de sentirse de igual a igual con su colega gallego.

En la balanza más positiva de Roberto pesa el buen rollo que ha creado en el vestuario. Siendo un meta consolidado en la profesión como es, los que le han rodeado han agradecido mucho que no haya creado ni el más mínimo problema.

Quedan once partido para que termine una temporada más para Diego López. Le apetece jugar “algunos años más”. Pero quizá esté en una situación ideal para lograr un reto que le falta: aupar al Espanyol al regreso a la competición europea. Todo pasa por ganar a un Sevilla por el que pasó fugazmente en la temporada 2012-2013. Eran otros tiempos en los que tuvo que ‘ser Roberto’ unos cuantos meses. Es la vida de los porteros, que va por barrios.