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OPINIÓN DE DANI SOLSONA

Derrota ante un rival mejor

El peligro para los espanyolistas era evidente cuando no se tenía el balón y el rival sí tenía el control del juego

Dani Solsona Dani Solsona
17/12/2018

 

Jugar contra el Betis no es un partido más, porque es el único equipo del campeonato que monopoliza el balón desde la defensa con pases dentro de la misma área. Aunque estén presionados por contrarios, lo intentan hasta que encuentran la salida hacia el medio y el ataque, aunque con ello corren riesgos a veces innecesarios. Sin embargo, eso es lo que les pide el míster.
Por su parte, el Espanyol, después de cuatro derrotas, estaba exigido y necesitado de ganar los tres puntos. Como no era un partido normal, Rubi ha optado como solución ir a presionar a los tres centrales en la salida de balón con Sergio García, Baptistao y Borja Iglesias para buscar el error y beneficiarse de tal circunstancia. En algunos momentos parecía que se podían aprovechar con algún balón cerca del marco de Pau, pero fueron los béticos los que golpearon primero con un penalti que Diego López le paró a Lo Celso. El ánimo perico se disparó cuando, en la primera aproximación, Sergio tocaba lo justo con la puntera para poner el uno a cero. Pero el peligro para los espanyolistas era evidente cuando no se tenía el balón y el rival sí tenía el control del juego. Con los buenos jugadores en la línea medular no estaba decidido de ninguna manera cuál sería el resultado final y ya se pudo comprobar en la jugada individual de Canales, que después de hacer una carrera de treinta metros y con Marc Roca detrás, sirvió en bandeja el balón a Lo Celso para empatar el encuentro.
Pero quedaba toda la segunda parte y, tras el descanso, durante diez o quince minutos, llegaron las oportunidades claras cuando mejor se estaba jugando, pero ni Sergio García ni Borja Iglesias estuvieron lo suficientemente rápidos a la hora de disparar, dando opción a los defensores a poner el pie en último instante. A partir de ese momento, el dominio ya era claro del Betis y solo la falta de acierto mantenía el empate, que se vino abajo con otra falta directa lanzada por Tello. Ya al final un gol en propia puerta condenaba a los de Rubi a otra derrota que empieza a desilusionar a la afición.