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OPINIÓN DANI SOLSONA

Un derbi es otra cosa

Fue un derbi descafeinado el que se vio sobre el terreno de juego por la propuesta de Rubi, que, sin querer traicionar su idea de fútbol de intentar tener el balón, ante el Barça quiso ser algo más conservador

Dani Solsona Dani Solsona
10/12/2018

 

La marcha del Espanyol invitaba al optimismo por lo realizado al principio de temporada, a pesar de que en los últimos partidos no había conseguido la victoria. Pero fue un derbi descafeinado el que se vio sobre el terreno de juego por la propuesta de Rubi, que, sin querer traicionar su idea de fútbol de intentar tener el balón, pero teniendo en cuenta que enfrente estaba el Barça, quiso ser algo más conservador. La verdad es que se quedó a medias, pues el equipo ni defendió bien ni atacó con suficientes elementos como para sorprender aunque fuera al contraataque. La recuperación del balón se hacía muy cerca del área y había muchos metros por delante y ni Borja ni Melendo tienen esta cualidad.
Mal pintaba el partido, y más cuando Messi marcó de falta. La esperanza de dar la vuelta ya fue escasa con el segundo gol, que casi sentenciaba el encuentro cuando todavía quedaba un mundo para el final, viendo las pocas prestaciones ofensivas de un equipo que se parecía más al de los partidos de Sevilla, Girona y Getafe.
Había que pensar cómo se iba a afrontar la segunda parte con un resultado tan adverso, sabiendo que si se dejaban espacios, podía ser que Messi y compañía los aprovecharan para hacer más goles. Sin embargo, los primeros minutos tras el descanso fueron buenos, con mas posesión y estando en terreno rival, pero sin pegada por falta de ocasiones. En la única a balón parado (previa consulta al VAR), se constató el fuera de juego de Óscar Duarte, que hubiese maquillado el resultado final, pero no el mal partido realizado en todos los aspectos, empezando por un planteamiento donde ni Víctor Sanchez ni Melendo pudieron satisfacer lo que el míster se imaginó a la hora de preparar el partido. Pero no porque no se hubieran esforzado, sino porque el sacrificio del primero al tapar a Arturo Vidal y las subidas de Semedo, y del segundo haciendo diagonales hacia la media punta era demasiado ir y venir.
Ahora se debe pasar página y recuperar al equipo para los próximos partidos para salir de esta dinámica tan negativa.

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