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CONTRACRÓNICA

Darder se rebeló contra el VAR

El de Artà hizo de las decisiones desfavorables del VAR un estímulo y le acabó ganando la partida y ya de paso el partido

Marta Mendoza Marta Mendoza
10/02/2019

 

El tercero sí! ¡El trallazo que llevaba las esperanzas de todos los pericos y el alma de Darder entró sin nada que objetar! ¡Qué golazo del ‘10’ para frenar la caída libre! Qué rebeldía del de Artà, que cansado por haber marcado dos goles que no subieron al marcador, se empeñó en irse por la puerta grande, firmando un ‘hat-trick’. Él creó el ‘Darderismo’ y cuando más olvidado estaba se encargó de rescatarlo. Se encargó de invitar a creer, de lograr el necesitado punto de inflexión. “¡Joder!”, se entendió perfectamente de sus labios tras marcar. Y es que hubo que sudar. Pero qué alivio y qué locura al más puro estilo Espanyol, y es que estas cosas solo las puede hacer este equipo. Pero oigan, ¡suerte que no era una final! Solo hacía falta ver la rabia y la alegría desatada por parte del equipo y de la afición, que estuvo con el equipo y también ayudó a remar. Pasó por todos los estados, preocupación, indignación... Pero la película, que parecía ser claramente de terror, acabó con final feliz. Con sonrisas de las que sanan. Sonrisas olvidadas que por fin fueron recuperadas. Como recuperado fue el ‘Darderismo’.

Monta un circo y te crecerán los enanos definía a la perfección la primera mitad del partido ante el Rayo, pero este equipo demostró tener orgullo y en la reanudación brilló y llegó a culminar la remontada pese a que el VAR, que últimamente se está cubriendo de gloria y está suscitando más dudas que nunca, y Prieto Iglesias se empecinaran en evitarlo. Lo siento, el Espanyol tiene estas cosas. Es capaz de desquiciarnos y de volvernos locos de un partido a otro. Es el Espanyol.
El Espanyol del ‘casi’. Casi nos provoca un ataque de nervios, casi palma, casi le estropea la fiesta el VAR... Y es que es un equipo que vive al filo entre el bien y el mal por culpa de seguir concediendo tantas facilidades, ya que así ganar se convierte en algo complicado y épico. En casi una misión imposible. Pero es que nos guste o no, la defensa perica es una feria. Un caramelito para cualquier equipo rival. Un talón de Aquiles que está siendo una losa muy pesada. Como también lo están siendo las lesiones, que ayer, con Piatti, volvieron a hacer acto de presencia, aunque en esta ocasión de forma grave. Y como suele decirse, las desgracias nunca vienen solas, ya que dicho contratiempo fue el preludio del primer gol del Rayo. Un tanto más que, como les decía, puso en evidencia la zaga perica.

Con ganas de comerse el escenario
Tras la reanudación los de Rubi pusieron toda su gracias sobre el escenario. Se desgastaron y buscaron satisfacer a su público con ahínco, pero el aplauso y las risas se demoraban pese a que en la cara de los allí presentes se veían ganas y entrega en la causa. Darder, Wu Lei… Cerca estuvieron de ello, pero el balón no quería entrar. Y por si fuera poco, el meta rival se esmeraba en aguar la fiesta local.

Wu Lei no es un cuento chino
Quienes le habían visto jugar en China aseguraban que el Espanyol no había fichado a un chino cualquiera, y así es. Pese a que no negaré mi escepticismo cuando anunciaron su llegada, para mí, ayer fue clave. Participó, revolucionó, demostró calidad, descaro, incluso inconsciencia en las protestas -me gustaría saber cómo se entendía con el colegiado-, recortó, tuvo ocasiones y provocó el penalti que supuso el empate. Puerta en el estadio para Wu Lei por favor. Está claro que este hombre no solo ha venido a vender camisetas e internacionalizar todavía más al Espanyol. Wu Lei ayer invitó a creer.

Darder 3, VAR 2
Pero si alguien elevó ayer al Espanyol a los altares fue Darder. Quien no se cansó de bregar, asistir y marcar. El más ‘malote’ e inconformista. Quien hizo de las decisiones del VAR un estímulo y le acabó ganando la partida y ya de paso el partido. El culpable de haber cerrado la jornada más tranquilos y con la sensación de haber visto un partidazo. De poder dejarnos volver a sacar pecho y darle a Rubi la calma que merece.