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CONTRACRÓNICA

Cuando no importa el cómo, si no el qué. Tres puntazos para creer

Wu Lei se vació en la primera mitad y al final obtuvo el premio del gol. El premio a la superación tras haber sufrido el COVID-19

Marta Mendoza Marta Mendoza
15/06/2020

 

Volver es ganar’ rezaban desde LaLiga. Y el Espanyol se lo tomó al pie de la letra. 97 días después del gran desastre, se recuperó la sonrisa. Se volvió al más tres. Se puso la primera piedra para la recuperación. Empezó la Reconquista. Tres puntos de oro y promesa cumplida. “No os fallaremos” dijo la plantilla, y así fue. Redebut placido y un pasito más hacia el objetivo de la salvación. Inyección de confianza.

Nervios, incertidumbre, 25 grados bajo el sol, ambiente desangelado, sonido de partido de las nueve de la mañana en cualquier campo que le pase por la cabeza. Cuerpos técnicos dando instrucciones y conversaciones entre jugadores que se captan de forma clara. La nueva normalidad del fútbol dicen… Calleri con el culo al aire (literal) y dos sustos iniciales, muy de pachangas, en cada área. Espectacular. Salió Pacheco más de un metro fuera de su área y la cogió con la mano como si nada. Debió pensarse que se trataba de un entreno… Pero no, era un partido real. Un partido tosco, sin un dominador claro que se le ponía de cara al cuadro perico. Tanteo y poca comodidad en general. ¿Lo mejor en los primeros compases de un partido que parecía de todo menos una final? Las palabras y frases de arenga que se podían leer en la grada del templo perico: Constància, sacrifici, orgull, pasión, afició, humildad, respecte, coraje, lucha… Porque lo del sonido enlatado, no merece comentario alguno. Eso sí, los aplausos y la mítica pancarta de Carlos Pueyo, que despliega en cada minuto 21, como no podía ser de otra forma, y tal y como ya se había anunciado, no faltaron.

¡Menudo fastidio!
El que llevaba Abelardo encima y que no se molestaba en disimular. No le gustaba lo que estaba viendo sobre el verde. Suerte que al final sus pupilos le sacaron una sonrisa. No había manera, y mira que al filo del descanso se hincharon a atacar y pisar área. Pero ‘si no entra la afición, yo tampoco’, pensaría el cuero. Porque se resistió considerablemente a besar la red. Tarea en que encontró con un aliado, el experico Roberto. Que en 20 minutos paró más que en toda su estancia en el club espanyolista.

Pero las frases de la grada parecieron premonitorias -‘Si crees en ti todo es posible’, ‘no et rendeixis mai’-, y al filo del descanso, ¡voilà! Tanto fue el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. Bernardo al fin lograba romper la igualada entrando con todo. De hecho marcó con la espalda. Todo vale. Y al traste con el protocolo. Cuando uno se está jugando la vida no le pidan que no haya contacto y piña en la celebración. Les salió del alma. Tras tanto tiempo sin festejar nada, era inevitable.

La ‘Lei’ de Wu
Se fue el Espanyol al descanso aliviado y consciente de que necesitaba más. Y lo suyo fue salir en la reanudación y besar el santo. Y no podía ser otro que Wu Lei quien firmara el de la tranquilidad. Se vació en la primera mitad. Lo intentó de todas las formas, pero al final obtuvo el premio del gol. El premio a la superación. Porque desconocemos cómo puede afectar el coronavirus al rendimiento general de los futbolistas que lo han sufrido por ahora, pero ayer el ariete perico demostró que como si nada. Que tiene gol y hambre. Que si se ha de sumar, ahí que va él.

‘Lo imposible se consigue trabajando en equipo’; esperemos que así sea. El primer paso lo dieron ayer. Todo era empezar y hacerlo bien. Porque ya saben, precisamente esto es ‘La força d’un sentiment’. Luchar a contracorriente y lograr imposibles. ¡Bendito regreso! Y pese a que esto solo acaba de (re) empezar, qué importante es hacerlo con un buen sabor de boca. Las sensaciones ya irán llegando, ya se vio que en general nada era como siempre, que costará un poco, pero ahora, nos guste o no, hay que ser práctico y lo que cuenta es sumar. Este es el camino. ¡No surrender! Esto no ha hecho más que empezar.