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OPINIÓN DE JORDI LUENGO

Cuando el corazón se te encoge cada 8 de agosto

Era un crack en el campo, pero aún más fuera de él. Estaba llamado a ser el líder en Cornellà. Amaba al club y era querido por la afición

Jordi Luengo Jordi Luengo
08/08/2019

 

Como para la mayoría de pericos, el 8 de agosto siempre será un momento horrible. Y es que hoy se cumplirán ya una década desde que Dani Jarque perdió la vida a sus 26 años tras sufrir un ataque de corazón mientras realizaba la pretemporada con el Espanyol en Florencia (Italia). Su repentino fallecimiento causó una gran conmoción más allá del espanyolismo. El impacto fue muy grande. A él se le paró el corazón, pero a los pericos se nos quedó tocado. Y nos sigue doliendo. Nos arrebataron a uno de los que lo tenía todo para hacer historia en nuestro club.

La alegría por la inauguración del RCDE Stadium, en un día en que Jarque lució el brazalete, ya que acababa de ser nombrado capitán, se transformó en una de las peores pesadillas vividas. En una de las más duras e injustas que nos ha tocado vivir a los pericos. Sigo sin creérmelo. En una habitación de casa tengo un póster con imágenes del eterno capitán durante toda su carrera. No hay día que no lo vea y le recuerde. Y, sinceramente, se me sigue encogiendo el corazón al pensar en todo eso.

Tuve la suerte de conocer ya a Jarque en su primer año de juvenil y ambos fuimos progresando en nuestras profesiones, viviendo muchas experiencias juntos en el Juvenil A -Copa del Rey de León- y filial hasta llegar al primer equipo. Era un crack en el campo, pero aún más fuera de él. Estaba llamado a ser el líder en Cornellà. Amaba al club y era querido por la afición. Por eso todo lo que vivimos fue durísimo, un drama. Nunca podré olvidar todo lo sucedido esos días. La impotencia que sentía todo el espanyolismo. Jugadores llorando de rabia y la afición despidiéndole en el estadio. Todos estábamos rotos. ¡Qué injusto fue!

Jarque se nos fue sin darnos cuenta. Sin que nadie pudiera hacer nada. La frustración fue tremenda. Pero nadie nunca lo olvidará. Los pericos lucimos con orgullo su dorsal ‘21’ -este jueves no pienso quitarme su camiseta- y aplaudimos a rabiar en su minuto. Y es que su recuerdo sigue muy vivo pese al paso del tiempo. Se ha convertido en una leyenda y se nos sigue poniendo la piel de gallina en cada minuto 21, ya sea en Cornellà o en otros campos rivales donde cada vez más aficiones, como el jueves en Islandia, se suman al emotivo homenaje. Dicen que una persona no muere mientras haya alguien que lo recuerde. Y Dani, nuestro eterno capitán, siempre será recordado.

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