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OPINIÓN DE JORGE SOLEY

Corazón, cabeza y mando

Mucha, mucha cabeza necesitamos para acertar como lo hicimos en 1993 y darle la vuelta a la devastadora imagen que nos hemos ganado a pulso este año

Jorge Soley
11/07/2020

 

Los corazones pericos están tocados, muy tocados. Contra lo que algunos sostienen, los pericos no somos masoquistas. No amamos la derrota ni disfrutamos hundiéndonos. Como proclamaba el mercader de Venecia, “si nos pinchan, ¿acaso no sangramos?… Si nos envenenan, ¿acaso no morimos?”. No, a los pericos nos gusta ganar e ilusionarnos, lo que nos distingue de otros es que asumimos con naturalidad que la vida está hecha de alegrías y decepciones, de momentos de éxtasis, de monotonía y por desgracia, también de dolor. Esta temporada, tan cargada de esperanzas, ha acabado convirtiéndose en una horrible pesadilla en la que nos pinchan por todos lados, no dejamos de sangrar y la hiel nos va envenenando con cada nuevo vergonzoso espectáculo que nos regala el 11 de turno elegido ahora por Rufete. Una agonía que se alarga de manera insoportable y que nos está haciendo un daño incalculable, tanto deportiva como socialmente.

Tenemos el corazón herido, pero no muerto. La temperatura a la que se eleva Twitter estos días cuando buscas #rcde es el síntoma de que somos muchos los que seguimos amando apasionadamente al Espanyol. Nuestra rabia e indignación son la materia prima que tenemos que convertir en impulso que nos ayude a recuperar el puesto que nos corresponde cuanto antes.

Para ello hará falta mucha cabeza. Cabeza y entender qué es el Espanyol y su gente, una asignatura urgente que no se puede demorar más si queremos recuperar esa comunión entre equipo y grada que siempre ha estado muy presente en los mejores momentos de nuestro equipo. Cabeza también para acertar de una vez con la composición de la plantilla.

Repasaba estos días los cambios que se produjeron en nuestro último descenso y me sorprendí descubriendo que en 1993 se mantuvo el bloque del equipo que había descendido y que al año siguiente quedaría primer clasificado en 2ª División. Hubo un cambio por línea… y menudos cambios: en la portería llegaba Toni, la defensa se reforzaba con un tipo rocoso y seguro como Torres Mestre, al centro del campo llegaba el arte de Arteaga y en punta el eficaz Velko Iotov. Fichajes de peso que apostaron por embarcarse en un Espanyol de Segunda. Pero sobre todo fue la llegada de Camacho al banquillo la que supuso un cambio de actitud radical. Jugadores que andaban desorientados por el campo volvieron a su mejor fútbol de la mano del de Cieza. Solo así se entiende que el mismo bloque que había descendido en 1993 quedase sexto en Primera División dos temporadas más tarde (en el primer año de Poche en blanquiazul). Mucha, mucha cabeza necesitamos para acertar como lo hicimos en 1993 y darle la vuelta a la devastadora imagen que nos hemos ganado a pulso este año.

Corazón, cabeza y mando. En medio de la tragedia que estamos viviendo estos días también ha habido momentos para el sainete. Como las declaraciones de Capdevila a la prensa haciendo el elogio desmesurado de Messi que ha dejado atónitos a muchos pericos. ¿De verdad que con la que está cayendo el responsable de relaciones institucionales deportivas debe meterse en el charco de opinar sobre el emblema de nuestro eterno rival? Más allá del caso concreto, lo preocupante es lo que estas declaraciones traslucen. Que es lo mismo que lo que está detrás de un entrenador hablando de renovaciones antes de un partido clave o de un capitán excusándose con el cansancio tras la enésima derrota decisiva.

Tuve la suerte y el honor de entregar muchas horas al Espanyol durante la presidencia de Dani Sánchez Llibre y uno de los factores importantes para superar los baches que vivimos es que todos sabíamos quién estaba al timón. Dani nos lo dejaba bien claro, tanto en los Consejos como cuando bajaba al vestuario. Urge pues dejar bien claro quién está al mando, qué espera de cada uno en el club y qué camino ha elegido para conseguir los objetivos marcados. Ojalá la catarsis que vamos a vivir en los próximos días, lo queramos o no, sirva para actuar en estos ámbitos y poner las bases de un Espanyol del que podamos sentirnos orgullosos.