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OPINIÓN DE QUIQUE IGLESIAS

Buen mercado, más vigor y a ganar

De una mayor competencia todos saldrán beneficiados aunque alguno ande mosqueado

Quique Iglesias Quique Iglesias
02/02/2019

 

Mercado acabado y fuera de la Copa. La final de Villarreal está servida. Todo lo demás, pamplinas, si bien nos permitiremos antes un pequeño análisis de los movimientos en la plantilla en este enero tan largo.
El trabajo de Rufete y Tamudo, bajo la atalaya de Perarnau, ha traído a dos refuerzos de rendimiento inmediato y con demostrada capacidad futbolística al mejor nivel. Ferreyra y Semedo (dicen los que le tienen la pista seguida) van a mejorar el nivel medio del equipo y darán un salto de calidad en la intensidad y el vigor. Se impone también un cambio de sistema, la tecla famosa de Rubi, para dar cabida en un mismo once a Semedo, Ferreyra y Borja, por ejemplo, ¿no? ¿Quiénes serán los perjudicados? De una mayor competencia todos saldrán beneficiados aunque alguno ande mosqueado.


Así que hay que felicitar a la dirección deportiva por su trabajo, a la espera de que sean los propios futbolistas los que aporten el grano de arena definitivo para que el equipo salve la categoría. En el caso de Ferreyra, jugador caro de pagar, creo que el hecho de haber sacado un año y medio de cesión con una opción de compra asumible (8 millones) le va a permitir al club no quedarse huérfano de un ‘nueve’ en verano en el caso de que Borja Iglesias deje el Espanyol previo pago de su cláusula (28 millones).
Estas dos llegadas no se hubieran podido conseguir sin la tardía salida de Leo Baptistao. Otra buena operación. Una venta obligada. Y no porque el brasileño estuviera bien o mal sobre el campo. No hay queja sobre su entrega. Sino porque cuando se entromete un club de potencial económico tan superior y que paga tan bien a sus futbolistas, no hay nada que hacer. El Wuhan quería a Leo, Leo quería atrapar esos tres años y el Espanyol el dinero que invirtió en su día por él. Caixa o faixa.


Así que el Espanyol tiene nuevos bríos para paliar el dramático hábito de derrota en el que vive desde hace más de dos meses. Miedo me da que se vuelve a perder en Villarreal. Porque entonces, por aclamación de la pura lógica deportiva, la visita del Rayo Vallecano se convertiría en un plebiscito con riesgo de final injusto para muchos. Palpo que el vestuario sigue al lado de Rubi. Y el club también. Pero nadie va a poder frenar la bajada del río en caso de acumular un resultado y medio más desfavorable.