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CONTRACRÓNICA

Ante el Betis, todo lo contrario; campo lleno y puntería afinada

Esta fue una intrascendente pero dañina derrota. El equipo tenía una buena opción para reactivarse y coger sensaciones, pero no fue así

Marta Mendoza Marta Mendoza
15/12/2019

 

Señor Chen, otra noche sin dormir y de bruces con la realidad. Esta es la realidad de su club. El pan nuestro de cada día ya trasladado a la Europa League. Sí, esa competición que apaciguaba un poco los ánimos y en la que ayer a base de desidia a grandes dosis este equipo se encargó de finiquitar uno de esos motivos que a los pericos nos permitía poder sacar pecho; un récord de imbatibilidad que paró su contador con los 26 partidos. Ayer no estaba Darder en el campo para salvar la gesta como en Hungría.
Así que ayer más de lo mismo, jugadores cabizbajos y afición, la poca que quedaba en sus localidades, ya que tras el gol rival empezaron a desfilar, y despedida de esta fase de grupos con mal sabor de boca, silbidos, pañolada y gritos dirigidos al césped y al palco. La paciencia se está quedando en reserva. Indudablemente, el equipo está tocado. Volvió a perder credibilidad. Pues en juego nada había, pero jugar así y perder debería, por decencia, estar prohibido. Fue una intrascendente pero dañina derrota.

Sin duda este fue uno de esos partidos que no pasará a la historia entre dos equipos que afrontaron esta cita en un ‘íntimo’ RCDE Stadium con el trabajo ya hecho. Fueron 10.615 los valientes, contando los 1.000 desplazados moscovitas, que ayer desafiaron el frío y la pereza, ya que de antemano este no era, ni mucho menos, el partido perfecto para que el RCDE Stadium presentara una gran imagen. Todo lo contrario. Por lo que ganó la opción sofá, manta y a ‘deleitarse’ por televisión -allá cada uno si con un una cocacola y un cigarro como decía Gallego-. Habría que premiar de alguna forma la fe de los más fieles. Porque lo de la segunda parte era para coger el petate e irse a casa. ¡Menudo partidito! De hecho, fueron unos cuantos los que optaron por esa opción. Nada extraño visto lo visto. Pues a buen seguro si hubiera podido el que se hubiera fugado hubiera sido Machín, al que se pudo ver literalmente desquiciado en el área técnica lamentando fallos en las dos áreas.

¿Reivindicarse?
Con una rotación completa en el once respecto al último partido, este duelo si de algo podía servir era para que algunos futbolistas pudieran reivindicarse y otros cogieran sensaciones tras superar lesiones. Pero ni una cosa ni la otra. Solo Andrés Prieto supo mostrarse solvente y seguro bajo palos con intervenciones que dejaron un claro mensaje: Hay un portero suplente preparado para entrar por Diego López cuando sea preciso y que ofrece garantías. El resto, helados por el frío de la noche.

Todo lo que no hay que hacer
El duelo ante el CSKA fue una oda a eso, el ejemplo claro que da todo profesor al alumnado de lo que no hay que hacer bajo ningún concepto. El argumento perfecto de Machín de cara a la preparación del PARTIDO -sí, en mayúsculas- del domingo ante el Betis. Un video para poner en modo bucle para que los jugadores entiendan que así no se va a ninguna parte. Bueno sí, a un lugar que todavía me niego a pronunciar y que va después de ‘Primera’. De verdad, así no. ¿De verdad hacía falta manchar el expediente europeo?

Decía el míster en la previa que “ni psicólogos, ni gurús ni hipnotizadores, la mejor terapia y solución es meter un gol”. Pero a este paso, más vale convocar a todos estos profesionales a la Dani Jarque para preparar el duelo del domingo. Y que no se olviden de encomendarse a la Moreneta. A ver si surge efecto. Porque estamos a las puertas de plantarnos en uno de esos partidos en los que puedes salir muy beneficiado o extremadamente dañado, y, lamentablemente, tiene más pinta, a día de hoy, de que se de la segunda opción. Y es que por muy optimista que quieras ser, el equipo se encarga de tirarte por el suelo cualquier argumento. Esta tropa parece estar empecinada en negar a la pericada cualquier tipo de alegría. Así no, no vamos bien. No se vislumbra nada bueno. El Espanyol es una olla a presión.

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