Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

OPINIÓN DE ORIOL VIDAL

Aislamiento total

Suerte en el reto de meter a las estrellas en una pecera durante tres meses, tiburones

Oriol Vidal Oriol Vidal
23/04/2020

 

La sociedad está en Estado de Alarma; el fútbol, en el de Histeria. En plena pandemia cuesta mucho asomarse al bochorno pornográfico deparado por los jerifaltes ligueros en el intento desesperado de salvar el negocio como sea. En una crisis que tendría que haber barrido los colores, sonroja toparse aún con algunos colegas periodistas con el criterio más extraviado que nunca por sus fobias y rivalidades: mequetrefes sin gracia lejos de VARes y bares. En pleno naufragio, ya se sabe, flota lo peor, a la espera de que el tiempo y el sentido común pongan a cada uno en su sitio.

Tebas quiere garantizar un regreso del fútbol blindado ante el coronavirus y en su pretensión no le importa separarse cada vez más de los aficionados (definitivamente, los apestados ya por esta crisis: fuera de los estadios) ni del decoro social. ¿Que en la calle no se puede hacer vida normal por la falta de test? Pues nada: LaLiga los hará a cascoporro y a diario. ¿Que los gobiernos se ven desbordados por la situación? Pues mala suerte: mareamos al ministerio y a las consejerías con protocolos ajenos a las recomendaciones sanitarias. ¿Que se mueren los abuelos, los clientes que más tiempo han pagado por el fútbol? Vaya, pues ya haremos un minuto de silencio por los expresidentes caídos y los puros que ya no se fumarán. ¡Es la economía, idiota!

El mismo eslogan parece desprenderse de la enésima aparición de Roures, otro que no duda en sobreexponer públicamente mucho más de lo razonable sus crudos temores/presiones: donde estén los millones, que se quite la reputación. Su quejío ha sido el empuje definitivo para que Tebas haya parido un aberrante programa de aislamiento de los futbolistas que, paradojas de la vida, lo único que va a lograr es aislar al fútbol del resto de la Humanidad. Pero pronto lo verán: los verdaderos amos del negocio, los futbolistas, son los que cortan el bacalao… y más si salud está mínimamente en juego. Suerte en el reto de meter a las estrellas en una pecera durante tres meses, tiburones.

En fin, con semejante patio, mantengo todas mis dudas sobre cómo puede afectar todo este desastre al Espanyol, una preocupación menor ahora mismo. En un mundo normal, el perico ya tendría que estar lamentando el hecho de haberse perdido otra salvación épica en las once jornadas que faltan y con el único consuelo (què hi farem) de una permanencia por la vía administrativa. Un final privado de riesgo, de emoción y de competividad, ciertamente. Una pena. Justamente lo que durante tantos años y tan sumamente mal se propició, cosas de la vida, desde la propia liga y desde los operadores televisivos con el reparto muy desigual de los derechos. “El fútbol te devuelve lo que le das”, decían.
Salud y cabeza a todos.