Diario La Grada | Martes, 7 de julio de 2020

12:01 h. OPINIÓN CARLOS BELMAR

Cayendo en soledad

Hemos sido capaces de ir 500 a Budapest, 1.500 a Wolverhampton, ir 3.000 a Villarreal. Ir 30.000 personas a Cornellŕ en más de una ocasión, pero apenas hemos conseguido ir en masa a la Dani Jarque,

Carlos Belma 16/03/2020

En el RCD Espanyol todo depende de lo que haga el primer equipo masculino. Una obviedad tan palpable como que el resto de satélites que conforman su galaxia parecen desvanecerse ante la grave situación del centro del planeta perico. Todos los esfuerzos se centran en salvar al enfermo, la hormiga reina para la que trabajan el resto de obreras. Eso hace que los más débiles sean olvidados y dejados a su cruel devenir.

Y eso es, desde mi parecer, lo que ha ocurrido este año con el primer equipo femenino, independientemente de todo los que se ha ido explicando de una sección a la que, de tanto jugar con fuego con ella, se ha quemado y de que manera. Como me comentaba una amiga recientemente, si el bosque arde, los esfuerzos se vuelcan sobre él y no sobre unos matorrales apartados que no dan sombra.

Pero mi percepción va más allá. La necesidad de salvación del masculino ha hecho volcar los esfuerzos de todos los pericos/as a ese proyecto que es la salvación. ¿Y la del femenino? ¿No debería haber sido atendida esa necesidad de una manera equitativa? Pues no. De alguna manera hemos preferido -yo el primero- taparnos la cabeza y dejar los pies al aire. Como si fuera menos importante y la sensación que, tanto club como afición, hemos elegido. Quizá sería bueno hacer autocrítica y reconocer que -salvo honrosas excepciones como parte de la Juvenil y de los centenares de aficionados/as que no faltan a la Dani Jarque- el resto no hemos estado a la altura de lo que se nos presupone y de lo que tanto nos jactamos.

Hemos sido capaces de ir 500 a Budapest, 1.500 a Wolverhampton, ir 3.000 a Villarreal. Ir 30.000 personas a Cornellà en más de una ocasión, pero apenas hemos conseguido ir en masa a la Dani Jarque, y ya no hablamos de organizar algún viaje para animar al equipo en una situación tan límite como la que vivimos como si hicieron otros equipos en situaciones similares.

Por eso tengo la sensación que lo hemos dejado caer. Que los/as hemos dejado solas. Que lo hemos dado por imposible y que al final, no nos importa tanto como para volcarnos. Que cada uno escoja la opción que más se represente. Porque incluso en las tan cacareadas redes sociales cada vez se habla menos y casi ni se leen críticas o ánimos. Normal que, con todos estos ingredientes, la temporada acabe con el equipo bajando a Reto Iberdrola y con la gente cada vez más desconectada.
Solo espero que se sepa darle la vuelta al calcetín y que, ‘año en el infierno’ mediante (esperemos que solo uno), el femenino vuelva con fuerza y se le tenga en la consideración que se merece. Porque el 8 de marzo debe ser todo el año. Solo hay que quererlo.

What do you want to do ?
New mail