Diario La Grada | Lunes, 16 de septiembre de 2019

16:34 h. OPINIÓN DANI BALLART

Orgullo y memoria

El Espanyol y su gente ha demostrado como amar al eterno capitán año tras año

11/08/2019

Era un día importante. Nos levantábamos por la mañana con sentimientos contrapuestos. Diez años sin Dani Jarque y previa de UEFA. Una tragedia solo puede ser bien llevada si se honra la memoria del desaparecido.

Y el Espanyol y su gente ha demostrado como amar al eterno capitán año tras año. El minuto 21 de cada partido es una de las iniciativas más populares en el deporte y no hay partido que llegue ese momento y no sintamos nostalgia.

Lástima que el duelo se jugara fuera de Cornellà. Hubiese sido una fiesta muy especial. Y, así, en un día donde las redes sociales iban cargadas de evocaciones, estos recuerdos nos conducían poco a poco a las nueve de la noche para disfrutar de los ‘Gallego boys’.

Una de las primeras imágenes del partido fue nuestro banquillo y lo primero que pensé es la calidad de sus integrantes. El partido puede ponerse complicado, pero Gallego tiene oro en el banquillo para revertir cualquier complicación.

El encuentro empezó con dominio absoluto y el ‘Chuky’ solo necesitó tener el balón dos veces para marcar otro gol. Es un festival. Cada bola que toca la mete dentro. Su acierto es total. Desconozco el final de la historia de Borja, pero si se va, podemos estar bien tranquilos. Y cuando creíamos que lo mejor fue el gol, llegó la celebración. Todos juntos, abrazados, y sus dedos señalando al cielo. Orgullo y memoria. Estos son los valores de nuestro club y el respeto de los jugadores hacia el eterno capitán. Una dedicatoria de amor que giró más de un estómago.

La segunda parte empezó como un vendaval. El equipo quería el segundo y fue a buscarlo desde el inicio. La banda izquierda con Dídac y Pedrosa funciona como un tiro y el lateral izquierdo llegó hasta la cocina para reventar el balón al fondo de las mallas. Eliminatoria casi decidida y hubo tiempo para ver al Monito Vargas. El primer control de balón fue exquisito y su desmarque de ensueño. Pero no tuvo suficiente el argentino. Quiso hacer un gol de cine y dar valor a su fichaje. Y madre mía si lo hizo. ¿Pero esto qué es? ¡Que bárbaro! Regateó hacia dentro y derechazo al ángulo largo para explicar a todo Cristo que este Espanyol sube de quilates. ¡Nivelazo! Si conocen a algún rezagado que no se haya hecho socio, anímenle por que esto apunta muy alto.